Cartas de un marino inglés que trascendieron la guerra

 




Por Luis Carranza Torres


El Teniente David Hugh Russell Tinker era el prototipo del oficial naval británico: graduado en la Universidad de Birmingham, hijo de un diplomático y oficial de suministros a bordo del HMS Glamorgan, un destructor Clase County.

Sin embargo, a diferencia de la imagen de "guerrero entusiasta" que a veces proyectaba la propaganda de la época, Tinker era un hombre de una profunda sensibilidad intelectual y poética.

Murió en combate a bordo del HMS Glamorgan el 12 de junio de 1982 a causa de un Exocet disparado desde tierra (obra del ingenio de los técnicos argentinos, que lograron adaptar un misil mar-mar a una plataforma móvil terrestre) que  impactó en su buque, mientras bombardeaba posiciones del dispositivo defensivo argentino cercanas a Puerto Argentino como parte del apoyo al avance terrestre inglés hacia Mount Harriet y Two Sisters.

El misil alcanzó al destructor en la zona del hangar. La explosión y el incendio subsiguiente causaron la muerte de 13 marinos. Entre ellos se encontraba el Teniente David Tinker.

Tenía por entonces 25 años y era muy crítico de la guerra que se estaba librando. Escribió una serie de cartas a su esposa y a su padre en las cuales exponía que el reclamo argentino era justo y que la guerra se debía a los intereses personales de Margaret Thatcher. 

Luego de la noticia de su muerte, las cartas despachadas previamente siguieron llegando a Inglaterra. Su padre, Hugh Tinker, un reconocido historiador inglés, recopiló las cartas en un libro publicado en forma póstuma por Juntion Books en 1982. El mismo fue traducido al castellano y publicado por Emecé con el título de "Malvinas. Cartas de un marino inglés" un año después. 


Lo que convierte a David Tinker en una figura histórica fundamental son las cartas que envió a su esposa, Christine, y a su padre durante la travesía hacia el sur. En ellas, desarrolló una crítica feroz hacia la guerra que contrastaba con el triunfalismo de Londres.

Tinker cuestionaba la decisión de Margaret Thatcher de ir a la guerra por lo que él consideraba "unas islas rocosas". Veía el conflicto como un anacronismo colonial.

A diferencia de otros relatos chauvinistas, sus escritos mostraban respeto por la capacidad de los pilotos argentinos y una profunda tristeza por la pérdida de vidas en ambos bandos.

Quizás lo más impresionante de sus últimas cartas es que están impregnadas de un fatalismo casi profético. Sentía que el costo de la operación sería desproporcionado.

De todas ellas, quizás la más difundida es una escrita poco antes de morir, en los últimos días de la guerra:

«Querida Christine:

Es muy fácil comprender cómo se ha desatado la guerra: nuestra primera ministra se imaginó que era Churchill desafiando a Hitler, y la Marina la apoyó para obtener publicidad y popularidad rápidamente. Estoy seguro de que de esta destrucción sólo se beneficiarán Mrs. Tacher y los fabricantes de armas.

Lo que más me apena es que no hay causa para esta guerra, y si somos honestos, los argentinos son mucho más patriotas con respecto a las Malvinas que nosotros con las Falklands. Y lo que la primera ministra no comprende, es que los argentinos creen firmemente que las Malvinas son de ellos.

Han enviado contra nosotros pilotos en misiones suicidas, en viajes sin regreso, porque estamos fuera de su alcance, y eso que ellos no tienen helicópteros de rescate en el mar para recuperar después a los pilotos.

Los pilotos argentinos enfrentan cada día misiles antiaéreos de aplastante superioridad.

Realmente, la valentía de esos hombres demuestra que tienen mucho más que un tibio interés en estas islas.

Considerando la tragedia, la angustia, y el horror de las vidas perdidas, que han sido sacrificadas de buena gana por los políticos para tapar la ineptitud y necedad de su gobierno, considerando además los resultados en dolor, pérdidas económicas y pérdidas de buques para Gran Bretaña, me parece a mí que esta es la guerra más inútil que Gran Bretaña ha hecho en toda su historia.

Espero que todo esto termine pronto… Creo que los argentinos ya han demostrado honorablemente su valentía. 

David»

El libro fue un choque para la sociedad británica. Mostraba que incluso dentro de la Marina Real había voces que consideraban la guerra como una tragedia innecesaria.

David Tinker se convirtió en una figura de culto para los movimientos antibelicistas. Su historia humanizó el conflicto, recordándonos que detrás de los movimientos de flotas hay individuos con dudas éticas profundas.

En Argentina, su figura es citada a menudo como ejemplo de que la guerra no fue un enfrentamiento entre "buenos y malos", sino un drama humano donde oficiales profesionales de ambos bandos padecieron las decisiones políticas.

El destino del Teniente David Tinker encierra una de las muchas ironías amargas del conflicto de 1982. Murió defendiendo una causa en la que no creía, a bordo de un buque que bombardeaba una tierra que él prefería ver en paz, apenas 48 horas antes de que la guerra culminara. 

Sin embargo, a través de sus cartas, logró lo que pocos combatientes consiguen: mostrar la dimensión espiritual y ética de quien libra en primera persona un conflicto, con las dudas, miedos y la lucidez de quien debe hacerse cargo de pelear las batallas que otros ordenan desde despachos a decenas de miles de kilómetros de distancia.


Fuentes:

Ascherson, Neal (18 de noviembre de 1982). "Por San Carlos Water" . London Review of Books . Vol. 04, n.º 21.

Edmonds, Martin (diciembre de 2002). "Un mensaje desde las Malvinas: La vida y la valiente muerte del teniente David Tinker de la Marina Real" . Defense & Security Analysis . 18 (4): 379–381.

Tinker, David. Compilado por Hugh Tinker (1983) Malvinas. Cartas de un marino ingles. Buenos Aires. Ed Emecé.


Para leer más del tema en el blog: 





Una ciudad: Londres.
Una mujer cruzada por dos naciones.
Una guerra inesperada.
Un hombre misterioso.
Una historia de espías.
Un amor que no distingue banderas. 

En abril de 1982 nada parece ir bien en la vida de Gabrielle Sterling. La relación con su jefe ha terminado en una desilusión amorosa y su carrera en el servicio civil británico no avanza. Sin embargo, la vida la sorprende cuando un hombre misterioso le hace una propuesta peligrosa. De aceptar, deberá traicionar los principios en que ha sido educada, aunque también rescatará es parte olvidada que su madre le inculcó. 
Tironeada por dos banderas, deberá elegir un bando en un conflicto que día a día se muestra más próximo. En ese proceso, pondrá su propia vida en juego mientras se siente cada vez más atraída por ese hombre misterioso.
En tanto la guerra escala, intrigas, pasiones y acontecimientos imprevistos la llevarán donde nunca antes había pensado estar, mientras quienes la persiguen se hallan más cerca de descubrirla. 
En medio de esa incertidumbre, Gabrielle se sentirá más viva que nunca. Tal vez no esté traicionando a nadie, sino encontrándose, por primera vez, consigo misma.