Lio, el máximo goleador del mundo

 por Luis Carranza Torres


El 22 de junio de 2026 quedará grabado en los libros de oro de la historia del fútbol internacional. En el Dallas Stadium de Arlington, Texas, Lionel Messi se convirtió en el máximo goleador de todos los tiempos en la historia de la Copa Mundial de la FIFA tras anotar un doblete en la victoria de Argentina por 2-0 frente a Austria durante la segunda fecha del Grupo J.

Con estos dos tantos, el capitán argentino no solo clasificó a la Albiceleste a la fase de eliminación directa, sino que alcanzó los 18 goles mundialistas, dejando atrás la marca histórica del alemán Miroslav Klose (16 goles) y el récord absoluto de la brasileña Marta (17 goles).

Curiosamente, el triplete ante Argelia se dio exactamente a 20 años de su debut absoluto y su primer gol en Mundiales (el 16 de junio de 2006 ante Serbia y Montenegro en Alemania).

Con esta histórica jornada en Texas, la tabla de los máximos artilleros del torneo de selecciones más importante del planeta se reconfigura de manera definitiva:

  1. Lionel Messi (Argentina): 18 goles (28 partidos - 2006, 2010, 2014, 2018, 2022, 2026)
  2. Marta (Brasil): 17 goles (Récord femenino general anterior)
  3. Miroslav Klose (Alemania): 16 goles (24 partidos - 2002, 2006, 2010, 2014)
  4. Ronaldo Nazário (Brasil): 15 goles (19 partidos - 1998, 2002, 2006)
  5. Gerd Müller (Alemania): 14 goles (13 partidos - 1970, 1974)

Coincidentemente, este hito se produjo exactamente en el 40º aniversario del legendario partido de Diego Maradona contra Inglaterra en México 1986 (el día de la "Mano de Dios" y el Gol del Siglo), añadiendo una mística inigualable a la tarde en la que Messi se adueñó, de forma indiscutida y estadística, de las páginas más sagradas de la historia de la Copa del Mundo.

Además de consagrarse como el máximo artillero absoluto en la historia de las Copas del Mundo tras su exhibición frente a Austria, Lionel Messi ha construido un monopolio de estadísticas y marcas históricas a lo largo de sus seis participaciones mundialistas.

Los hitos del astro argentino abarcan además  regularidad, longevidad, capitanía y un impacto directo en el juego difícil de emular en la era moderna del deporte.

1. Longevidad y Presencias Históricas

  • Más Copas del Mundo disputadas (6): Con su entrada al campo en esta edición de 2026, Messi se convirtió en el primer futbolista masculino de la historia en jugar en seis ediciones distintas del torneo (2006, 2010, 2014, 2018, 2022 y 2026), rompiendo el empate que mantenía con leyendas como Lothar Matthäus, Antonio Carbajal, Andrés Guardado, Cristiano Ronaldo y Guillermo Ochoa.

  • Más partidos jugados (28): Nadie ha pisado una cancha en un Mundial más veces que él. Superó la marca histórica de Lothar Matthäus (25) durante la final de Qatar 2022 y sigue extendiendo la cuenta en cada presentación de 2026.

  • El jugador argentino más joven y más viejo en anotar: Mantiene el curioso récord de los dos extremos cronológicos de la Albiceleste. Anotó ante Serbia y Montenegro en 2006 con 18 años y 357 días, y continúa marcando en 2026 al borde de celebrar sus 39 años.

2. Rachas Goleadoras y Hattricks

  • Partidos consecutivos anotando (6): Con sus goles en este torneo, Messi ha marcado en seis encuentros mundialistas seguidos (comenzando en los octavos de final de Qatar 2022 y continuando frente a Argelia y Austria en 2026). Con esto iguala la histórica marca que solo ostentaban el francés Just Fontaine (1958) y el brasileño Jairzinho (1970).

  • El jugador más veterano en hacer un Hat-Trick: Tras su triplete ante Argelia en el debut de la fase de grupos de este Mundial, Messi le arrebató el récord a Cristiano Ronaldo (quien lo hizo con 33 años en 2018) al clavar tres goles en un partido con 38 años y 357 días.

3. Liderazgo e Impacto en el Juego

  • Más partidos como capitán: Messi es el futbolista que más veces ha portado la cinta de capitán en partidos de la Copa del Mundo, superando la histórica marca que ostentaba el mexicano Rafa Márquez (17) y el récord nacional de Diego Armando Maradona (16).

 Esa tarde tejana futbolera del 22 de junio de 2026 no representa, en última instancia, el nacimiento de un nuevo récord, sino la consecuencia de tener constancia y disciplina en la práctica de un deporte, además del genio.

Hay una simetría poética casi borgeana en este desenlace. Que este trono absoluto se haya conquistado exactamente a cuatro décadas del mediodía mexicano en que Diego Armando Maradona desafió las leyes de la física y de la geopolítica contra Inglaterra, no hace más que confirmar que el fútbol argentino no habita el tiempo de forma lineal, sino circular. 

Sin embargo, reducir esta gesta a una mera acumulación de talento sería ignorar el drama humano que la sostiene. Este Messi crepuscular que hoy corona la cima del mundo es, ante todo, el triunfo de la voluntad sobre el desgaste. Para llegar aquí, el '10' debió reescribir su propio estilo de juego, transformando la velocidad explosiva de sus inicios en una milimétrica economía del esfuerzo. Su presencia en esta sexta cita no fue un camino de rosas: fue el resultado de una batalla silenciosa y feroz contra el propio cuerpo, superando los fantasmas de la fatiga muscular, las recurrentes molestias en los isquiotibiales y los problemas físicos que en los últimos años amenazaron con recortar su carrera.

Al final, las estadísticas son solo el armazón de la leyenda. Lo que verdaderamente se consagró en Texas no fue un número —el dieciocho—, sino la certeza de que hemos sido contemporáneos de una anomalía histórica. El niño de Rosario que desafió a su propia naturaleza y a la fragilidad de su físico ha terminado por adueñarse del almanaque y de la geografía del fútbol global, firmando el último folio de una obra perfecta que, a partir de hoy, ya no pertenece al presente, sino a la inmortalidad.



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