Humahuaca, la batalla que resguardó al cruce de los Andes
por Luis Carranza Torres
Mientras San Martín organizaba el Ejército de los Andes en Mendoza, Belgrano asumió por segunda vez el mando del Ejército del Norte. Su misión fundamental fue contener los avances de las tropas realistas que bajaban desde el Alto Perú, actual Bolivia.
Al mantener el frente norte defendido, Belgrano evitó que los realistas invadieran el territorio de las Provincias Unidas por el norte, lo que permitió que San Martín pudiera concentrar todos sus recursos y atención en el cruce sin temor a un ataque por la espalda.
A tales fines coordinó esfuerzos con Martín Miguel de Güemes, validando la guerra de guerrillas que desgastaba al enemigo en la frontera.
Esta línea de acción mostró su eficacia en un momento particularmente crítico de la epopeya del cruce de los Andes: con las columnas del Ejercito Libertador iniciando su trayecto hacia Chile, los realistas avanzaron desde el Alto Perú.
A principios de 1817, el mariscal realista José de la Serna inició una invasión masiva hacia el actual territorio argentino con más de 5.000 soldados veteranos, tomando Jujuy el 6 de enero de 1817 y continuando su avance hacia Salta.
Su objetivo era llegar a Buenos Aires. Para asegurar su avance, los realistas convirtieron al pueblo de Humahuaca en su principal centro de abastecimiento y depósito de armas, fortificándolo fuertemente.
A Manuel Eduardo Arias, un oficial salteño nacido en Humahuaca que conocía el terreno palmo a palmo, Güemes le encomendó la misión de cortar las comunicaciones del enemigo y recuperar la plaza de Humahuaca, custodiada por el Regimiento de los Partidarios de la Frontera, al mando del coronel realista Pico que contaban además con artillería y levantado defensas en la población.
Estratega natural, había formado una milicia propia en territorio de su hacienda al comienzo de la guerra independentista, en 1814, sumándose a la campaña desarrollada por el General Don Martín Miguel de Güemes, quien le otorgó el grado de Capitán. Luego, en 1815, lo nombró Comandante en Jefe de las fuerzas encargadas de la defensa de Humahuaca y de las regiones de Orán, San Vicente y Santa Victoria.
En lugar de un ataque frontal, Arias optó por un ataque sorpresa. Contaba con unos 150 hombres, entre gauchos e infantes, que realizaron una marcha forzada atravesando cerros por senderos casi intransitables para evitar ser detectados por las patrullas realistas hasta llegar a Humahuaca.
Allí, al amanecer del 1 de marzo los patriotas se dividieron en varias columnas y cayeron sobre el pueblo de manera simultánea. Arias fue secundado en la batalla por el Capitán Hilario Rodríguez y el Teniente Manuel Portal.
La lucha fue feroz y se centró en la plaza y la iglesia del pueblo. Tomando por sorpresa, los realistas no pudieron organizar su defensa y terminaron rindiéndose o huyendo.
La victoria no sólo fue la recuperación de la plaza, sino dejar aislado al ejército de De la Serna de sus bases de aprovisionamiento en el Alto Perú, así como privarlo del parque de artillería indispensable para seguir avanzando.
Se capturaron además banderas, cientos de fusiles, municiones y ganado, pérdidas que fueron devastadoras para el avance del ejército realista que, sin comida ni municiones, empezó a colapsar.
Como puede verse, no sólo se detuvo un avance enemigo, sino que también se conjuró el peligro de un frente que amenazara la campaña libertadora en Chile.
Al conocerse la victoria en Buenos Aires, La Gazeta, informaba el 22 de marzo: “El entusiasmo de los gauchos de Salta, es superior a todos los elementos que emplea el arte de la guerra para conseguir victorias. Sería de desear que 300 veteranos españoles hubieran emprendido una acción tan gloriosa como la que han ejecutado 150 gauchos, en la mayor parte inermes. Y una Nación que cuenta con tales defensores, podrá ser subyugada”
Ascendido a Coronel por Pueyrredón, Manuel Eduardo Arias fue una figura que quedó a la sombra de otros próceres. Por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 838/2016 del 11 de Julio de 2016, fue ascendido post-mortem al grado de General de la Nación por su heroísmo en esta batalla y en la defensa de la frontera norte.
Para leer más en el blog:
La muerte de un general gaucho
La gesta sanmartiniana hecha novela
SOBRE EL AUTOR DE LA NOTA: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Es abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor universitario y miembro de diversas asociaciones históricas y jurídicas. Ejerce su profesión, la docencia universitaria y el periodismo. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El Corazón de la Espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021), Los Extraños de Mayo (2022), La Traidora (2023), Senderos de Odio (2024) y Vientos de Libertad (2025). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz y en 2015 Ganó la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y como autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba.
Una mujer humillada y desposeída.
La tentación de recuperarlo todo.
Un secreto vital que obtener tras la cordillera.
Un general con un desafío por cumplir: cruzar los Andes.
Provincias Unidas de Sudamérica, 1816. Las tierras del antiguo Virreinato del Río de la Plata han declarado su independencia de la corona española, en el peor de los momentos posibles. El nuevo país, libre pero cargado de dificultades y retos, apuesta a remontar sus derrotas en el Alto Perú, con el audaz plan de formar un nuevo ejército y cruzar la cordillera para batir a los realistas por el oeste.
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Pero la imprevista relación con un oficial de granaderos trastocará sus planes. Alguien que, precisamente, debe mantener a los secretos de su jefe a salvo de los espías realistas.

















