Novelas sanmartinianas

 


por Ariel Patagno


Abordar la figura de José de San Martín en la literatura argentina no es tarea sencilla; implica navegar entre las aguas de la historiografía rigurosa y las corrientes de la construcción mítica de la nacionalidad. A lo largo del siglo XX y hasta nuestros días, la narrativa ha intentado, con variada fortuna, capturar la esencia del Libertador, oscilando entre la hagiografía cívica y la humanización radical del héroe. 

En este recorrido, ciertas obras emergen como mojones fundamentales, no solo por sus méritos literarios, sino por su capacidad para moldear y reinterpretar el idelario nacional en torno al Padre de la Patria. 

Desde la biografía épica que lo sacraliza hasta la novela moderna que lo despoja del bronce para examinar su carne y hueso, el corpus sanmartiniano ofrece un espejo fascinante de cómo los argentinos nos hemos pensado a nosotros mismos a través de nuestra máxima figura histórica.

Por caso, "El Santo de la Espada" de Ricardo Rojas, aparecido en 1933, es una obra fundamental en la literatura argentina, que trasciende el género biográfico para convertirse en un retrato épico y humano del Libertador de América y cuyos efectos fueron más allá del texto para pasar a ser aportes al ideario nacional respecto de la figura de San Martín.

Rojas era un intelectual comprometido con la idea de forjar una identidad nacional, y el retrato de San Martín como “santo” responde a un ideal de héroe moral y espiritual, no sólo político o militar.

 De allí la división de la obra en tres partes: "Iniciación", "Hazaña" y "Renunciamiento", que recorren la vida de San Martín desde su llegada a Buenos Aires en 1812 hasta su exilio definitivo.

No solo se relata la vida de San Martín, sino que construye un héroe mítico en torno a su figura, un libertador que encarna los valores más nobles de la nación, con una perspectiva asimismo americanista. De allí que es presentado como un héroe continental, un libertador que luchó por la independencia de toda nuestra América.

Si bien no es una novela en el sentido estricto, presenta un fuerte componente narrativo y estilístico que lo acerca al género novelesco. Formalmente, resulta una biografía literaria. Sin embargo, el uso de un lenguaje poético y elevado, diálogos recreados y la interpretación de los hechos en términos míticos o epopeya.

Bien puede leerse como si fuera una novela histórica, aunque no lo sea técnicamente, desde que existe una clara intención literaria, que trasciende lo meramente documental o histórico.

Se trata de una biografía novelada o una "vida épica". Puede decirse de forma similar a obras como Soy Roca de Félix Luna, desde lo histórico a lo literario, o La novela de Perón y Santa Evita de Tomás Eloy Martínez desde lo literario a lo histórico. 

En el mismo lugar ubicamos a otras dos obras, ambas de Gabriel Fagnilli Fuentes, editadas por Atlántida en la Colección Azul de la Biblioteca Billiken: Los granaderos de la libertad (1955) y Regimiento inmortal (1956). Si bien la historia se centra en la actuación del regimiento de granaderos a caballo desde su formación en 1812 hasta su disolución en 1826, la figura de San Martín destaca en ambos.

El escritor chileno, movilizado por la epopeya del Libertador San Martín, recrea todo lo relativo a los héroes y a las campañas compartidas por argentinos y chilenos, persiguiendo según sus palabras: "Mi anhelo mayor es la forja en la juventud argentina de una total hermandad cultural con la chilena; por ello trato de desentrañar hombres y hechos comunes que han contribuido a gestar la confraternidad".

La Logia de Cádiz de Jorge Fernández Díaz se aleja de los cánones usuales para entregar un personaje despojado del bronce, un hombre de carne y hueso. Vemos en sus páginas al militar profesional formado en España, atormentado por sus deudas, sus dolores físicos y, sobre todo, por una ambigüedad identitaria que lo hace profundamente humano.

La novela explora ese "limbo" del héroe: un oficial español que decide volverse un rebelde americano.

Una aproximación más reciente, y quizás la última al presente (2026) de estas novelas, que combina el rigor histórico con la agilidad de la narrativa romántica y de suspenso resulta Vientos de Libertad (2025) de Luis Carranza Torres. El autor cordobés sitúa la acción en la Cuyo de 1816, en el momento crítico de la preparación del Cruce. 

La novela no se centra exclusivamente en la figura de San Martín, sino que utiliza una trama de espionaje y romance —la misión de una mujer chilena desposeída que debe averiguar el plan de ruta libertadora para el enemigo realista— a fin de retratar el clima de tensión, sacrificio y fervor popular que se vivía en Mendoza. 

San Martín aparece aquí como el director de una maquinaria de guerra compleja y en construcción, un líder que debe gestionar no solo la logística militar, sino también una red de contrainteligencia —la Guerra de Zapa—, mientras mantiene la cohesión de una sociedad entregada a la causa. 

La obra logra humanizar la gesta al mostrar cómo el destino de la independencia dependía tanto de las decisiones del General como de las lealtades y traiciones de hombres y mujeres comunes que orbitaban a su alrededor.

Este periplo a través de las páginas que evocan a San Martín nos revela que la literatura no se limita a reproducir el pasado, sino que lo recrea y le otorga nuevos sentidos para cada generación. 

Mientras obras fundacionales como El Santo de la Espada cimentaron un ideal de héroe moral necesario para la consolidación de la identidad nacional, y las narrativas de Fagnilli Fuentes extendieron esa épica hacia la juventud con un espíritu de hermandad continental, aproximaciones modernas como la de Luis Carranza Torres en Vientos de Libertad integran la gesta en tramas de suspenso y pasión para mostrar la complejidad humana y social detrás de la logística militar. Finalmente, visiones desmitificadoras como la de Fernández Díaz nos permiten reconciliarnos con las contradicciones y debilidades que hacen a San Martín profundamente humano. 

En última instancia, todas estas novelas y biografías literarias demuestran que la figura del Libertador sigue siendo un territorio narrativo vivo, capaz de albergar tanto la leyenda como la intimidad, y que su tránsito entre oficial español y rebelde americano sigue siendo el núcleo pulsante de una de las aventuras reales más extraordinarias de la historia latinoamericana.

Para seguir leyendo sobre San Martín en el blog:


La novela de un país


La gesta sanmartiniana hecha novela


La verdad sobre el cruce de los Andes













Una mujer humillada y desposeída.

La tentación de recuperarlo todo.

Un secreto vital que obtener tras la cordillera.

Un general con un desafío por cumplir: cruzar los Andes.

 

Provincias Unidas de Sudamérica, 1816. Las tierras del antiguo Virreinato del Río de la Plata han declarado su independencia de la corona española, en el peor de los momentos posibles. El nuevo país, libre pero cargado de dificultades y retos, apuesta a remontar sus derrotas en el Alto Perú, con el audaz plan de formar un nuevo ejército y cruzar la cordillera para batir a los realistas por el oeste.

En Chile, Sebastiana Núñez Gálvez ha visto desbarrancar su mundo de lujos, pero también oscuridades, tras la reconquista realista del país. Ajusticiado su esposo por liderar el bando patriota y confiscados todos sus bienes, malvive en la extrema necesitad. Una falta de todo que la ha hecho abjurar de cualquier creencia y hasta de su reputación, para conseguir subsistir.

El Mariscal español Marco del Pont lo sabe perfectamente, y le ofrece devolverle todas sus posesiones y alcurnia, a cambio de pasar a Mendoza y obtener el secreto mejor guardado del Gobernador de Cuyo y General en jefe de ese nuevo ejército, José de San Martín: por dónde pasarán sus tropas a Chile.

Sebastiana es una mujer decidida a todo para averiguarlo; apuesta para lograrlo a su antiguo y fuerte vínculo de amistad con la esposa del gobernador y General en jefe, Remedios de Escalada. No le importa tener que mentir, engañar o traicionar viejas lealtades.

Pero la imprevista relación con un oficial de granaderos trastocará sus planes. Alguien que, precisamente, debe mantener a los secretos de su jefe a salvo de los espías realistas. 


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