Una defensora incansable de los animales
por Luis Carranza Torres
En la cúspide de su carrera, tras actuar en 47 películas y grabar más de 60 canciones, Brigitte Anne-Marie Bardot tomó una decisión que desconcertó al mundo: se retiró del espectáculo en 1973, a los 38 años. "Le di mi juventud y mi belleza a los hombres; ahora le doy mi sabiduría y mi experiencia a los animales", declaró.
La Fundación Brigitte Bardot, reconocida de utilidad pública en 1992, opera hoy en más de 70 países. Ha salvado y mantiene a miles de animales (perros, gatos, caballos, burros, vacas y animales salvajes) en sus tres refugios principales en Francia: La Mare Auzou, Bocage y L'Ararche.
Es importante recordar que en 1986, para lanzar su fundación, Bardot subastó casi todos sus bienes personales: sus joyas, sus vestidos icónicos, sus trofeos y gran parte de sus recuerdos de cine. Ella decía: "Solo los recuerdos son importantes, las cosas materiales no valen nada si no sirven para salvar una vida".
Detener la masacre de crías de foca fue, quizás, su logro más icónico y global.
En 1977, Bardot viajó a los hielos de Labrador, en Canadá, para posar junto a una cría de foca blanca de raza harpp seal frente a los cazadores. La imagen de la mujer más bella del mundo protegiendo a un animal indefenso dio la vuelta al planeta.
Gracias a esa presión mediática sin precedentes, la Comunidad Económica Europea prohibió la importación de pieles de crías de foca en 1983, hundiendo el mercado comercial de esta masacre.
Bardot fue una de las primeras voces de peso en Europa en denunciar la crueldad en los laboratorios de belleza. Su fundación financió investigaciones para desarrollar métodos alternativos que no requirieran el sufrimiento de conejos o ratas. Su cabildeo constante fue clave para que la Unión Europea terminara prohibiendo la venta de cosméticos testados en animales en 2013.
Antes de su intervención, los animales en los mataderos franceses a menudo eran sacrificados de formas extremadamente crueles y lentas. Ella luchó durante años para imponer el uso de la pistola de perno cautivo, que garantiza el aturdimiento inmediato del animal antes del sacrificio, reduciendo drásticamente su agonía. Logró que se convirtiera en una norma obligatoria en Francia.
En los años 90 y principios de los 2000, existía un mercado negro masivo de pieles de mascotas, perros y gatos, provenientes de Asia que terminaban en accesorios de moda en Europa. Tras una campaña feroz de su Fundación, logró que Francia prohibiera este comercio en 2006, y poco después la Unión Europea siguió el ejemplo en 2009.
Pero uno de los rescates más dramáticos y mediáticos que lideró Brigitte Bardot fue el de los elefantes Baby y Nepal en 2013, un caso que mantuvo en vilo a toda Francia y que demostró que para ella no había límites si de salvar vidas se trataba.
Baby y Nepal eran dos elefantas del circo Pinder que vivían en el zoológico de Lyon. Las autoridades sanitarias francesas ordenaron su sacrificio porque sospechaban que podían estar infectadas con tuberculosis, lo que representaba un riesgo teórico para otros animales y visitantes. Según la ley francesa, los animales contagiados con la enfermedad deben ser sacrificados para evitar que el virus se propague y proteger la salud pública.
Bardot no solo protestó en las calles; hizo algo mucho más radical. Envió una carta pública al entonces presidente de Francia, François Hollande, con un muy particular "ultimátum": si no detenía la ejecución de los elefantes, pediría la nacionalidad rusa y abandonaría Francia.
"Si los poderes tienen la cobardía y la desvergüenza de matar a Baby y Nepal (...) he decidido solicitar la nacionalidad rusa y salir de este país, que no es más que un cementerio de animales ", dijo asimismo en un comunicado publicado en su página de internet.
Esto ocurrió justo después de que el actor Gérard Depardieu hiciera lo mismo por temas de impuestos, lo que generó un escándalo nacional. La sola idea de que el mayor símbolo de la belleza francesa renunciara a su patria por dos elefantes puso al gobierno contra las cuerdas. Gracias a su presión, el caso llegó al Consejo de Estado, que finalmente suspendió la orden de sacrificio.
Bardot financió de su propio bolsillo y con fondos de su fundación un operativo logístico masivo para trasladar a las elefantas (que pesaban toneladas) desde Lyon hasta la Costa Azul. Fueron llevadas a una propiedad de la familia Grimaldi (la familia real de Mónaco) en Roc Agel, donde la princesa Estefanía de Mónaco se encargó personalmente de supervisar su cuidado en un santuario privado.
Nepal, falleció allí el 29 de abril de 2018 y Baby en 2023. En ambos casos, por causas naturales.
Este caso demostró que la tuberculosis animal podía ser tratada o aislada sin necesidad de matar preventivamente. También, confirmó el enorme predicamento que Brigitte seguía teniendo, sobre todo en Francia.
Otras de sus acciones fue el rescate de osos que eran utilizados en espectáculos crueles en Europa del Este, llevándolos a santuarios en Francia. Fue también una de las primeras figuras internacionales en denunciar el abandono y asesinato de los galgos de caza en España, financiando refugios y campañas de adopción masiva en Francia para estos perros.
Trabajó estrechamente con la organización Sea Shepherd. De hecho, la organización bautizó a uno de sus barcos interceptores de alta velocidad como el MV Brigitte Bardot, el cual se ha dedicado a detener barcos balleneros ilegales en la Antártida.
Tras su retiro de las cámara, su vida adquirió también esa reserva de estar fuera de la atención pública. Salvo, claro está, por las causas de los animales, Bardot casi nunca salía de su propiedad. A más de su retraimiento, porque odiaba en lo que se había convertido Saint-Tropez: un desfile de yates, lujo ostentoso y turistas muy lejano de la tranquila aldea costera en que buscó establecerse.
"La Madrague" era la propiedad costera que eligió para vivir su retiro. Antes, había sido su refugido de la prensa y el mundo en sus años de celebridad global. Bardot la descubrió tras la insistencia de sus padres, que la convencieron para que volara desde Sevilla, donde grababa La Femme et le Pantin en 1959 para verla. La actriz quedó fascinada inmediatamente por la casa de estilo mediterráneo, con su prooio embarcadero y rodeada de vegetación y la compró.
Se encuentra en las afueras de la ciudad costera de Saint-Tropez, siendo, además, el sitio tanto desde el cual dirigía su fundación como un santuario para animales. “La Madrague soy yo”, confesó en una entrevista.
Allí vivía rodeada de entre 10 y 20 perros y una decena de gatos, muchos de ellos ancianos o con discapacidades que nadie más quería adoptar. En sus terrenos circulaban libremente cabras, ovejas, burros y cerdos rescatados de mataderos.
Alguna vez confesó que dormía rodeada de sus perros: "Ocupan todo el espacio, pero son los únicos que me dan calor sincero".
Se dice que solo salía para ir al veterinario o, en ocasiones muy raras, para visitar a algún amigo muy cercano. Los muros estaban cubiertos de vegetación para evitar que los curiosos o los paparazzi pudieran fotografiarla en su intimidad.
A pesar de su inmensa fortuna, Brigitte vivía de forma casi espartana. En su casa no tenía calefacción central (usaba estufas de leña), ni aire acondicionado, ni grandes sistemas de seguridad tecnológicos.
En cuanto a la comida, seguía una dieta estrictamente vegetariana de comidas eran sencillas: verduras, pasta y mucha sopa.
Pasaba la mayor parte de la mañana en su escritorio, rodeada de carpetas y fotos de denuncias.
Por su rechazo a la tecnología moderna, escribía todas sus cartas de denuncia y sus respuestas a los fans a mano, con un bolígrafo de tinta azul y en un papel con el membrete de su Fundación.
Llamaba directamente desde su teléfono a ministros, prefectos y directores de zoológicos para exigir cambios. No usaba intermediarios cuando se trataba de una emergencia animal.
Su "estilo Bardot" de los últimos años consistía en pantalones negros sencillos, jerseys oscuros y su famoso cabello recogido en un moño desordenado, a menudo con alguna flor o cinta sencilla.
En su último año, 2025, debido a sus dificultades respiratorias y problemas de movilidad, pasaba mucho tiempo en su jardín, sentada frente al mar Mediterráneo, pero siempre con algún animal en su regazo.
Pidió ser enterrada en el jardín de "La Madrague", junto a sus animales, y no en un cementerio público. Quería que su cuerpo regresara a la tierra que defendió. "No quiero un funeral nacional. Quiero que me dejen en paz, rodeada de aquellos que me amaron sin juzgarme: mis perros".
Brigitte solía decir que cada animal salvado era una pequeña victoria contra la "crueldad humana". Al morir el 28 de diciembre de 2025, miles de animales vivían en paz gracias a su testarudez.
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