Destruyan ese radar
por Luis Carranza Torres
El Westinghouse AN/TPS-43E fue un radar tridimensional de alerta temprana y vigilancia aérea que la Fuerza Aérea Argentina (FAA) adquirió a fines de la década de 1970. Con capacidad para detectar objetivos aéreos en azimut, distancia y altura dentro de un radio de aproximadamente 230 millas náuticas y hasta 100.000 pies de altitud, era considerado internacionalmente el radar táctico más avanzado del mercado en el momento de su adquisición.
La Argentina compró seis unidades con el propósito de dotar a su Fuerza Aérea de la última tecnología en vigilancia y control del espacio aéreo. Cada sistema se componía de cinco módulos principales: conjunto de antenas, cabina técnica, cabina operativa y dos generadores eléctricos, todo transportable en pocas horas mediante movilizadores de ruedas, lo que le confería una excepcional movilidad táctica.
Cuando el 2 de abril de 1982 la Argentina recuperó las Islas Malvinas, el TPS-43 fue desplegado de inmediato. El radar llegó a Puerto Argentino transportado en dos aviones Hércules C-130, y tras resolver algunos problemas logísticos iniciales, el 6 de abril comenzó su operación continua durante las 24 horas del día.
Simultáneamente, otros equipos de la misma familia fueron emplazados en el continente: en Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y Río Grande, conformando una red de cobertura que abarcaba sectores por demás sensibles dentro del teatro de operaciones del Atlántico Sur. Esta disposición en profundidad le permitía a la FAA tener conciencia situacional tanto sobre las islas como sobre las rutas de vuelo desde el continente.
La importancia operacional del TPS-43 fue, sencillamente, crucial e irremplazable. El brigadier (R) Guillermo Saravia, uno de los controladores en las islas durante el conflicto, afirmó que el radar "era el arma principal de detección y vigilancia con la que contaba el Centro de Información y Control" de la FAA, proporcionando el 80% de la información crítica durante todo el conflicto. Su tarea primaria fue sostener el puente aéreo logístico desde el continente, organizando el tránsito hacia Puerto Argentino.
Pero sus funciones se expandieron con la guerra: controló misiones de combate aire-aire y aire-tierra, guio ataques contra objetivos navales británicos, colaboró en la localización de concentraciones de tropas enemigas en tierra y apoyó el lanzamiento de misiles Exocet desde posiciones terrestres contra la flota.
Entre el 1 de mayo y el 14 de junio de 1982, el Escuadrón VyCA Malvinas controló al menos 163 misiones: 82 de combate, 51 de transporte y 18 de exploración. Solo el 1 de mayo, bautismo de fuego de la FAA, el TPS-43 coordinó 18 misiones de combate que frustraron el primer intento de desembarco y ataque aeronaval británico sobre Puerto Argentino.
La síntesis más elocuente de su valor la expresó el historiador René De La Pedraja al escribir que "el radar de Puerto Argentino asumió una importancia desproporcionada con respecto a su papel tradicional (...). Su destrucción habría paralizado las operaciones militares argentinas casi de inmediato." Los británicos lo comprendieron muy pronto y convirtieron al TPS-43 en uno de sus objetivos prioritarios.
El ataque del 31 de mayo
En el marco de las Operaciones Black Buck —una serie de siete misiones de largo alcance ejecutadas por bombarderos Avro Vulcan de la RAF desde la isla Ascensión—, los británicos diseñaron misiones específicas de supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD) destinadas a destruir el TPS-43. Las misiones antirradar utilizaban misiles AGM-45 Shrike, proyectiles autopropulsados que se guían hacia la fuente de emisiones de radar.
Era un arma de origen estadounidense específicamente diseñada para destruir radares antiaéreos. Aunque el mismo no entró en servicio regular con el Reino Unido, fue proporcionado a la RAF para que lo usara en la Guerra de las Malvinas en el año 1982. Los Shrike de la RAF fueron instalados a bombarderos Vulcan modificados.
El diseño del arma imponía una condición crítica: el radar objetivo debía permanecer activo y emitiendo casi hasta el momento del impacto para que el misil pudiera rastrear la señal.
A las 05:45 del 31 de mayo de 1982, el Vulcan XM597 —pilotado por el jefe de escuadrilla Neil McDougall del Escuadrón N.° 50 de la RAF— ejecutó la misión Black Buck 5, la primera de las incursiones antirradar completadas con cierto éxito. Tras un vuelo de más de 1.600 kilómetros desde Ascensión, el Vulcan alcanzó el área de Puerto Argentino portando dos misiles Shrike AGM-45A en pilones externos improvisados.
La misión fue coordinada simultáneamente con un ataque de Harrier de la RAF sobre el aeropuerto de Puerto Argentino, y contó con cobertura aérea de un Sea Harrier del Escuadrón 801 de la Royal Navy desde el HMS Invincible.
Sin embargo, los operadores argentinos ya conocían la mecánica del arma: al detectar la presencia del Vulcan, aplicaron la contramedida más efectiva posible y apagaron el radar. El Vulcan se vio obligado a orbitar la zona durante casi una hora esperando que el TPS-43 volviera a emitir. Finalmente, un encendido breve del radar —aparentemente de menor jerarquía— permitió a los Shrike engancharse a la señal.
Con un alcance entre 15 a 50 kilómetros, ambos misiles fueron lanzados sobre su objetivo desde gran distancia. El primero impactó a apenas 10 metros de la antena del TPS-43, causando daños menores en el conjunto de la guía de ondas pero sin inutilizar el sistema. El segundo misil golpeó en las cercanías del equipo.
Los daños causaron que el TPS-43E quedara fuera de servicio temporalmente hasta las 21:00 del 1 de junio en que volviera a servicio hasta finalizar el conflicto. La misión fue considerada por los propios británicos como un éxito sólo parcial, dado que el objetivo primario —la destrucción definitiva del radar— no fue alcanzado.
Las contramedidas argentinas
La respuesta argentina al ataque del 31 de mayo fue técnica, táctica y humana a la vez. En el plano inmediato, la idoneidad y el ingenio del personal mecánico y técnico del Escuadrón VyCA Malvinas permitió reparar los elementos dañados por el impacto y restablecer la operatividad del sistema en la noche del 1 de junio. Una vez reparado, el TPS-43 continuó operando sin interrupciones hasta el 14 de junio, último día del conflicto.
En el plano táctico, la contramedida principal adoptada fue la gestión inteligente de las emisiones del radar: los operadores aprendieron a encender y apagar el equipo de forma intermitente e impredecible, negándole al misil Shrike la señal continua que necesitaba para guiarse hasta el blanco.
Esta técnica demostró su eficacia en el posterior ataque de Black Buck 6, el 2 y 3 de junio, cuando un nuevo Vulcan cargado con cuatro Shrike llegó al área y los argentinos apagaron todos sus radares antes de que los misiles pudieran rastrear emisión alguna. La misión resultó completamente frustrada en cuanto al TPS-43, aunque uno de los Shrike destruyó un radar Skyguard de control de fuego antiaéreo.
El radar Westinghouse AN/TPS-43 de Puerto Argentino, blanco permanente de los británicos durante 44 días de guerra, funcionó eficazmente hasta el final del conflicto a pesar de haber sido atacado con bombardeos convencionales y misiles antirradiación de última generación.
El destino final del radar
Al producirse la rendición argentina el 14 de junio, el propio personal del escuadrón inutilizó deliberadamente el equipo para evitar que cayera en manos operativas del enemigo. Los británicos, sin embargo, recuperaron los restos, los transportaron a la base de Buchan en el Reino Unido y, según testimonios posteriores, habrían reparado el equipo y vendido a la Fuerza Aérea de Pakistán.
La gesta del Escuadrón VyCA Malvinas quedó inmortalizada en la memoria institucional de la Fuerza Aérea Argentina: desde 2013, cada 31 de mayo se celebra el Día de la Especialidad Vigilancia y Control del Aeroespacio en homenaje al ataque sufrido y a la resistencia demostrada.
Un radar idéntico al desplegado en las islas se exhibe hoy en el Museo Nacional de Aeronáutica, como testimonio tangible del papel decisivo que cumplió este sistema en el esfuerzo bélico argentino.
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