La importancia de ser padre


por Luis Carranza Torres


El Día del Padre en Argentina, celebrado cada tercer domingo de junio, salvo por la provincia de Mendoza es que se festeja el el 24 de agosto por el nacimiento de Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada, convoca al análisis de lo que es ser padre hoy en día. 

Pese a ciertas líneas de pensamiento, más fundadas en una ideología del odio que con alguna base científica, el peso y la importancia del padre en la familia y en el desarrollo de los hijos, sigue teniendo tanta vigencia como importancia. 

Empecemos por diferenciar que padre y progenitor son dos cosas diferentes, si bien no es raro que confluyan en la misma persona. La primera es una función vital con múltiples aristas y dimensiones; la segunda, la aplicación de una capacidad biológica.

Destacada, al igual que su equivalente materno, desde el inicio de los tiempos, hoy sabemos por la ciencia lo que antes se intuía desde los sentimientos: que la figura paterna —independientemente de quién ejerza ese rol o del tipo de estructura familiar— no es un "actor de reparto" ni un mero sustituto de la madre. Tiene un impacto estructural, único y diferenciado.

La cultura muchas veces ha cercenado también, como con la madre, a la figura del padre, reduciéndolo a esa vieja idea del "padre periférico", con el único rol era traer el sustento al hogar y aplicar la disciplina. Por mucho tiempo, se le negó emocionalidad y empatía en aras de una autoridad concebida en términos tan rígidos como la misma sociedad de tal tiempo.  

Hoy, mirado desde la psicología del desarrollo, la sociología y las neurociencias actuales, no se discute la necesidad de la presencia activa y afectiva de un padre (o de la figura que encarne la función paterna) en tanto resulta un arquitecto invisible en la psique de los hijos.

En las primeras etapas de la vida, la relación madre-hijo suele ser simbiótica, un espacio de protección absoluta. Desde la perspectiva del psicoanálisis y la psicología vincular, el padre introduce la "función tercera": es el elemento que interrumpe sutilmente esa simbiosis para mostrarle al niño que hay un mundo exterior allá afuera.

Los padres tienden a estimular más el juego físico, el riesgo controlado y la autonomía. Esto enseña a los hijos a tolerar la frustración, a medir sus fuerzas y a desarrollar resiliencia ante los desafíos del entorno.

La mirada del padre es asimismo un pilar central en la construcción de la identidad. El reconocimiento paterno otorga al hijo una "seguridad ontológica", sin importar su género.

Diversos estudios de psicología evolutiva muestran que un padre presente, que valida y respeta a su hija, es el principal predictor de una autoestima sólida, una autoimagen corporal positiva y una mayor capacidad para establecer relaciones de pareja sanas y simétricas en la adultez.

En los hijos el padre opera como el primer espejo de la masculinidad. Un padre afectuoso y democrático demuestra que la fuerza no está reñida con la vulnerabilidad, quebrando los mandatos de cierta escuela que concibe a lo masculino de forma tóxica o violenta.

La neurociencia aplicada a la crianza ha demostrado que los niños que crecen con un apego seguro hacia su padre muestran, estadísticamente, menores índices de trastornos de conducta, hiperactividad y agresividad durante la etapa escolar y la adolescencia. El juego paterno (frecuentemente más corporales y dinámicos) funciona como un excelente laboratorio para que el cerebro infantil aprenda a autorregular la adrenalina y la impulsividad.

Y si miramos a la familia como un sistema vivo (teoría sistémica), el padre no solo impacta a los hijos de forma directa, sino que equilibra y dinamiza toda la estructura.

Cuando el padre se involucra activamente en la crianza y las tareas de cuidado, la presencia de dos estilos de crianza (el paterno y el materno, o de los co-cuidadores) enriquece el mapa cognitivo de los hijos. Aprenden que ante un mismo problema existen diferentes enfoques legítimos, lo que flexibiliza su pensamiento crítico.

Para calibrar la verdadera importancia de la figura paterna, a veces la sociología recurre a analizar el reverso: las consecuencias de su ausencia histórica. Durante generaciones, el modelo del "padre ausente" (física o afectivamente) dejó una huella de carencia emocional en muchos adultos, una búsqueda constante de aprobación que la literatura psicológica llama "el hambre de padre".

A Dios gracias, hoy se ha superado el modelo basado en la autoridad y el temor reverencial, que relegaba a la madre toda la afectividad familiar, para pasar a otro que vuelve importante a la calidad del tiempo compartido y la profundidad del vínculo.

En el mundo de hoy, no debe olvidarse que la capacidad de estar disponible es una de las más valoradas por los hijos. Poder acudir a papá. 

Un padre presente es el pasaporte emocional que le permite a un hijo salir al mundo con la certeza de que, si tropieza, hay una red sólida esperándolo para impulsarlo a levantarse. Algo que no es menor, en este mundo de incertidumbre y peligros que toca vivir. 


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Una mujer empoderada


La aventura de ser madre



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SOBRE EL AUTOR DE LA NOTA: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Es abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor universitario y miembro de diversas asociaciones históricas y jurídicas. Ejerce su profesión, la docencia universitaria y el periodismo. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El Corazón de la Espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021), Los Extraños de Mayo (2022), La Traidora (2023), Senderos de Odio (2024) y Vientos de Libertad (2025). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz y en 2015 Ganó la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y como autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba. Ganador en 2026 del Concurso Internacional de Cuento Histórico organizado por la Editorial La Cuarta Orilla. 





Una mujer humillada y desposeída.

La tentación de recuperarlo todo.

Un secreto vital que obtener tras la cordillera.

Un general con un desafío por cumplir: cruzar los Andes.

 

Provincias Unidas de Sudamérica, 1816. Las tierras del antiguo Virreinato del Río de la Plata han declarado su independencia de la corona española, en el peor de los momentos posibles. El nuevo país, libre pero cargado de dificultades y retos, apuesta a remontar sus derrotas en el Alto Perú, con el audaz plan de formar un nuevo ejército y cruzar la cordillera para batir a los realistas por el oeste.

En Chile, Sebastiana Núñez Gálvez ha visto desbarrancar su mundo de lujos, pero también de oscuridades, tras la reconquista realista del país. Ajusticiado su esposo por liderar el bando patriota y confiscados todos sus bienes, malvive en la extrema necesitad. Una falta de todo que la ha hecho abjurar de cualquier creencia y hasta de su reputación, para conseguir subsistir.

El Mariscal español Marco del Pont lo sabe perfectamente, y le ofrece devolverle todas sus posesiones y alcurnia, a cambio de pasar a Mendoza y obtener el secreto mejor guardado del Gobernador de Cuyo y General en jefe de ese nuevo ejército, José de San Martín: por dónde pasarán sus tropas a Chile.

Sebastiana es una mujer decidida a todo para averiguarlo; apuesta para lograrlo a su antiguo y fuerte vínculo de amistad con la esposa del gobernador y General en jefe, Remedios de Escalada. No le importa tener que mentir, engañar o traicionar viejas lealtades.

Pero la imprevista relación con un oficial de granaderos trastocará sus planes. Alguien que, precisamente, debe mantener a los secretos de su jefe a salvo de los espías realistas. 


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