El tecno thriller: genealogía de un género difuso

 


por Luis Carranza Torres


El llamado thriller tecnológico es un género que nunca terminó de encontrar su casa. La clasificación corriente lo describe como un género híbrido que toma de la ciencia ficción, del thriller, de la novela de espionaje, de la novela de acción y de la novela bélica: conserva la estructura narrativa del suspenso, pero la sostiene sobre una cantidad excepcional de detalle técnico, habitualmente de origen militar, hasta el punto de que la trama suele girar sobre los pormenores de esa exploración. 

Concordamos con quienes entienden que lo que distingue al technothriller no es que aparezca tecnología, sino que la tecnología funciona como personaje, como obstáculo y, con frecuencia, como antagonista del género humano. 

Se trata de un género que se solapa con la ciencia ficción dura, con la novela militar y con la de espionaje, y su nota diferencial es la insistencia en tecnología real o verosímil en el futuro inmediato. Esa última condición —verosímil, no imaginaria— es la que lo separa de la ciencia ficción propiamente dicha. 

En general, entre nosotros, se lo absorbe dentro de la novela de suspenso o hacia la ciencia ficción, lo que explica que buena parte de estas obras circulen sin etiqueta propia.  

La prehistoria de este género tan particular es más larga de lo que suele pensarse. Se ha señalado a La invasión del mar, de Julio Verne, aparecida en 1905, como un temprano thriller tecnológico; en la Unión Soviética de entreguerras mucho de lo que pasaba por ciencia ficción era en rigor technothriller, cargado de detalle técnico y de tramas de espionaje, como ocurrió por caso con El misterio de los dos océanos, de Grigori Adámov (1939), que narra el viaje secreto del submarino soviético «Pioner» desde Leningrado hasta Vladivostok, cruzando los océanos Atlántico y Pacífico para reforzar la flota del Lejano Oriente.

Otro de los libros que suele señalarse entre los primeros de la categoría es El virus de Satán (1962), de Alistair MacLean, una novela de suspense e intriga escrita en su tiempo bajo el seudónimo de Ian Stuart y cuya trama gira en torno al robo de un patógeno letal de un laboratorio. 

Más cerca en el tiempo, la BBC atribuyó a Craig Thomas el papel de innovador temprano, recogiendo la opinión de sus lectores de que fue el inventor del género, y a su novela Firefox (1977) se le ha adjudicado el acto fundacional. 

Personalmente, creo que Lynx (1984) de Julian Jay Savarin, primera novela de la serie de technothrillers protagonizada por David Pross, piloto de helicópteros retirado que acepta una operación de rescate encubierta en el corazón de la China comunista a bordo de un helicóptero de ataque de avanzada, es uno de los mejores exponentes tempranos del género.  

La caza del Octubre Rojo (1984) apareció en el mismo año y fijó el canon por una cuestión de difusión lectora. La novela de Clancy se leyó mucho más que la de Savarin. 

Un dato curioso es que fue editada inicialmente por la Naval Institute Press, la imprenta de la Academia Naval de Estados Unidos para consumo interno con quince mil ejemplares e tirada. El éxito desbordó toda previsión e hizo de Clancy, un agente de seguros, en un escritor de éxito. 

No se conoce mucho que está basada en hechos reales. Su inspiración fue fue el motín de 1975 a bordo de la fragata soviética Storozhevói, donde el capitán Valeri Sablin encabezó un levantamiento fallido movido por su desencanto con el régimen; no tuvo el éxito de Raimus en la novela de Clancy y fue fusilado en 1976. Pero como se conoce hoy, Sablin era un comunista disidente con el rumbo que había tomado el marxismo y no un desertor. Algo que el régimen ocultó, prefiriendo presentarlo como un desertor hacia occidente que un disidente ideológico. Clancy escribió, sin saberlo, sobre una versión falsificada de los hechos. 

Es interesante el contrapunto de Lynx de Savarin respecto de La Caza del Octubre Rojo de Tom Clancy. El primero configura su historia sobre una máquina y un piloto. El segundo, sobre el papel de la tecnología en el dominio de los océanos. En las dos obras, el telón de fondo es la Guerra Fría.  

Algunos ven a Firefox, escrita por el autor británico Craig Thomas y publicada en 1977, como la obra que inauguró el género del tecno-thriller. Al no partir de una tecnología existente en la época, nos quedan nuestras dudas. Claro que de La Caza del Octubre Rojo podría decirse lo mismo. 

Casi treinta años después, Robert Harris innova en el género en 2012 con El Índice del Miedo. El suspenso sigue, pero ya no se trata de armas de guerra ni está involucrado el espionaje, sino uno de los primeros sistemas de inteligencia artificial retratados desde lo literario. 

La novela transcurre en unas veinticuatro horas del 6 de mayo de 2010 y sigue a los empleados de Hoffmann Investment Technologies, un hedge fund ficticio radicado en Ginebra. Alex Hoffmann es una de sus cabezas, llegado a Suiza atraído hacia las altas finanzas por la posibilidad de crear a VIXAL-4,  un algoritmo de aprendizaje automático que opera solo, alimentándose de datos de mercado, noticias y, otros lugares mucho menos confesables. El cual no tarde en tener un actuar propio, y tal vez encaminado a destruir a su propio creador.  

Como puede verse, el género describe un largo y complejo arco: la máquina que se pilotea, la máquina que se persigue y la máquina que decide por sí misma. 

Tal vez, en el presente, el rótulo tienda a ser una generalización. En la medida en que la tecnología domina la cultura global contemporánea, casi todo thriller moderno es hoy en cierto sentido, y a veces en más de un sentido, un thriller tecnológico en sentido amplio, volviendo aun más difuso al género de lo que siempre ha sido. 


Para leer más:








NOTICIA DEL AUTOR: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Es abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor universitario y miembro de diversos asociaciones históricas y jurídicas. Ejerce su profesión y la docencia universitaria. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El corazón de la espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021) y Los Extraños de Mayo (2022). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz y en 2015 Ganó la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba.  



Un hombre llora la muerte de su mujer en la ciudad en la que la conoció. Está en Florencia, rodeado de recuerdos y monumentos, de calles laberínticas sin sentido, de obras de arte y turistas. Ha viajado desde Buenos Aires para tirar las cenizas de su esposa al Arno; ha decidido cumplir con las disposiciones finales que ella le dejó.

Abatido, Simón Heredia regresa al hotel decidido a dormir y marcharse al día siguiente. Entonces la ve: una mujer casi idéntica a su esposa; idéntica a la pareja que él habría querido: igual de bella que la que acaba de despedir, pero más solícita, frágil, compañera. Por un instante, cree que es mentira, que no puede ser cierto, que se trata de una alucinación. Sin embargo, ella es real, se llama Eloisa Manfredi. Y desaparece luego de conocerlo.

Así comienza esta impactante novela de suspenso; así comienza un juego lleno de dudas y de elementos sorprendentes hasta la última página, en el que nada es lo que parece; en el que la trama devela un sinnúmero de espejos y de correspondencias; en el que la acción, en plena guerra fría, se llena de agentes y doble agentes que quieren robar un secreto informático que Heredia posee; en el que Eloisa entra y sale de la vida de Simón para sembrar sospechas acerca de quién es y qué quiere; en el que el amor también puede ser una perversión.

Con una prosa afilada, con un manejo preciso de la intriga, Luis Carranza Torres construye una novela de suspenso perfecta, que mantiene en vilo al lector y que le ha valido el Premio Leer y Leer.


Lo más leído

Imagen

La creación del cero