Pioneras de la publicidad

 


por Luis Carranza Torres


Una de las primeras mujeres en ponerse al volante de un coche y también en firmar un anuncio publicitario fue Helen Lansdowne Resor. Se publicó en 1916 en la revista "Ladies' Home Journal". En la agencia de publicidad J. Walter Thompson, fue también la primera mujer en implementar campañas a nivel nacional. 

El famoso eslogan para el jabón Woodbury "A skin you love to touch" es suyo. Marca también la impronta emocional que daba a sus mensajes de persuasión publicitaria. Para publicitar los cosméticos Lux desarrolló el concepto de “embajadoras de marca”, de la mano de estrellas de Hollywood.

Shirley Polykoff ya de adolescente trabajaba en la industria gráfica de las revistas. Su campaña para Clairol en 1956 aumentó las ventas de tintes de cabello de 25 a 200 millones de dólares en un año. Hemos contado el detalle de ese momento estelar de la publicidad en el artículo Una publicidad sutil que cambió cabezas.

Mary Wells Lawrence apodada la "reina de Madison Avenue" fue la primera mujer en dirigir una agencia de publicidad cotizada en bolsa (Wells Rich Greene), y la primera en ganar más de un millón de dólares al año por su creatividad, capacidad para innovar y conexión con los clientes.

 Trabajó con marcas como Max Factor, Cadbury o IBM, siendo la primera mujer en recibir el León de San Marcos del Festival Internacional de la Creatividad Cannes Lions. 

En 1952 se convirtió en gerente de publicidad de moda de la cadena Macy's, uniéndose al año siguiente como redactora a la agencia McCann Erickson. Luego pasó a formar parte del think tank de la agencia de publicidad Lennen & Newel y en 1957, se incorporó a Doyle Dane Bernbach (ahora DDB Worldwide), donde llegó a ser jefa de redacción y vicepresidenta en 1963.

A partir de 1964 comenzó a trabajar con Jack Tinker en su nueva empresa de publicidad, Jack Tinker and Partners, especializados en crear campañas publicitarias para otras agencias en Interpublic, un holding publicitario de los Estados Unidos. 

Lawrence creó en esta etapa la campaña publicitaria para la aerolínea estadounidense Braniff International Airways, "The End of the Plain Plane", que implicó un cambio copernicano en la imagen de la compañía con singular suceso. Tras eso, fundó en Nueva York la agencia de publicidad Wells Rich Greene el 5 de abril de 1966, convirtiéndose en presidenta de la compañía. La firma cotizó en el Big Board de la Bolsa de Nueva York, lo que la convirtió en la primera mujer CEO de una compañía que cotizaba en bolsa.

Jane Maas, antes de ser la madre de “I love New York”, desarrolló, peldaño por peldaño, una carrera en Ogilvy & Mather de copywriter hasta llegar a ser la directora creativa de la compañía.  También escribió un libro, “Mad Women: la otra cara de la vida en Madison Avenue”, en el que cuenta en primera persona la publicidad de los años 60 y 70. Acaso, su periodo dorado. Inspiró el papel de Peggy Olson en la serie ‘Mad Men’.

Barbara Juanita Gardner fue la primera afroamericana en fundar una agencia en 1970, llamada Proctor and Gardner Advertising, Inc. A pesar de no tener clientes durante los primeros seis meses, llegó en poco tiempo, a ser la segunda agencia de publicidad afroamericana más grande de los Estados Unidos.

En 1976, fue nombrada publicista del año por la Federación Americana de Publicidad.

Con su agencia, Proctor & Gardner, desafió los estereotipos negativos de las mujeres y los afroamericanos, y defendió su creencia de que la publicidad no es solo un reflejo de la sociedad, sino un determinante de ella. Ha trabajado con algunos de los más grandes nombres en la industria, incluyendo Coca-Cola y Johnson & Johnson.

Carolyn Davidson, miientras estudiaba diseño gráfico en la Universidad Estatal de Portland, diseñó el icónico logotipo de Swoosh de Nike en 1971, que se basaba en una de las alas que la diosa griega Niké, por el que le pagaron 35 dólares.

 Conocida como “The logo lady”, en 1983 la empresa le entregó 500 acciones de Nike y un anillo de diamantes grabado con su logo. 

Como puede verse, y en contra de lo que podría resultar una primera e irreflexiva impresión, la publicidad no solo ha sido cosa de hombres.


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SOBRE EL AUTOR DE LA NOTA: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Es abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor universitario y miembro de diversas asociaciones históricas y jurídicas. Ejerce su profesión y la docencia universitaria. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El Corazón de la Espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021), Los Extraños de Mayo (2022), La Traidora (2023), Senderos de Odio (2024) y Vientos de Libertad (2025). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz y en 2015 Ganó la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y como autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba.





Una ciudad: Londres.
Una mujer cruzada por dos naciones.
Una guerra inesperada.
Un hombre misterioso.
Una historia de espías.
Un amor que no distingue banderas. 

En abril de 1982 nada parece ir bien en la vida de Gabrielle Sterling. La relación con su jefe ha terminado en una desilusión amorosa y su carrera en el servicio civil británico no avanza. Sin embargo, la vida la sorprende cuando un hombre misterioso le hace una propuesta peligrosa. De aceptar, deberá traicionar los principios en que ha sido educada, aunque también rescatará es parte olvidada que su madre le inculcó. 
Tironeada por dos banderas, deberá elegir un bando en un conflicto que día a día se muestra más próximo. En ese proceso, pondrá su propia vida en juego mientras se siente cada vez más atraída por ese hombre misterioso.
En tanto la guerra escala, intrigas, pasiones y acontecimientos imprevistos la llevarán donde nunca antes había pensado estar, mientras quienes la persiguen se hallan más cerca de descubrirla. 
En medio de esa incertidumbre, Gabrielle se sentirá más viva que nunca. Tal vez no esté traicionando a nadie, sino encontrándose, por primera vez, consigo misma.  






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