El artesano de la actuación invisible

 


por Luis Carranza Torres


Este 16 de febrero de 2026, Robert Selden Duvall ha fallecido a los 95 años en su casa de Virginia. Su legado como uno de los pilares del cine del siglo XX es indiscutible.

Tuve la suerte de conocerlo en 1993. Estaba en la mesa contigua de un restaurante en Georgetown Park, un centro comercial en Washington D.C. casi a orillas del Potomac. Fue por demás amable. Al enterarse que era argentino, declaró su amor por el tango.  

Lejos estaba por esas fechas, siendo solo un estudiante aprendiendo del sistema jurídico estadounidense, de saber que su cuarta esposa a fines de esa década, la argentina Luciana Pedraza, sería una prima lejana de mamá.

El estilo de Robert Duvall fue la definición misma del "naturalismo invisible". A diferencia de sus amigos Al Pacino o Dustin Hoffman, que a menudo explotaban en escena con grandes gestos técnicos, Duvall se especializó en una economía de recursos que hacía que pareciera que no estaba actuando.

Era sí, un obsesivo de la voz. No solo imitaba acentos, sino que captaba la melodía de cómo hablaba la gente real. 

Buscaba reflejar cómo era su personaje en la realidad, sin aditamentos artificiosos. Si tenía que hacer de policía, se subía a una patrulla en Brooklyn por semanas. Si hacía de cowboy, aprendía a herrar caballos. No buscaba la emoción en su interior, como postula el método clásico, sino en el comportamiento físico de la profesión que interpretaba.

Nacido el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, contaba con una sólida formación actoral. Estudió Drama en Principia College y luego se formó en la prestigiosa escuela Neighborhood Playhouse School of the Theatre en Nueva York, donde fue compañero de clase y amigo cercano de Dustin Hoffman y Gene Hackman.

Comenzó su carrera en el teatro y la televisión en los años 50 antes de debutar en el cine en 1962 como el misterioso Boo Radley en To Kill a Mockingbird.

Sirvió en el ejército de los EE. UU. entre 1953 y 1954. La relación de Robert Duvall con el ejército no fue solo un trámite o un época de su vida; fue el cimiento de su realismo actoral. 

Duvall nació en una familia de tradición naval, siendo su padre era contraalmirante, pero él eligió alistarse en el Ejército de los Estados Unidos en 1953, justo cuando la Guerra de Corea estaba terminando. No llegó a combatir y se retiró como Soldado de Primera Clase (PFC) en 1954.

Siempre fue muy honesto y humilde al respecto. Solía bromear diciendo: "Algunas historias me ponen disparando a los comunistas desde una trinchera... la verdad es que apenas si califiqué con el rifle M-1 en el entrenamiento básico".

Gracias al GI Bill (la ley que otorgaba beneficios a los veteranos), pudo pagarse sus estudios de actuación en Nueva York junto a Dustin Hoffman y Gene Hackman. Sin el ejército, quizás nunca habríamos tenido al Duvall actor.

Ese paso por las fuerzas armadas tuvo su influencia en Apocalypse Now en 1979. Cuando Coppola le entregó el guion original, el personaje se llamaba "Coronel Carnage" y, según Duvall, era una caricatura ridícula y exagerada. Duvall usó su experiencia para "aterrizarlo".

Durante su servicio militar, Duvall se había dedicado a observar minuciosamente cómo se paraban, cómo hablaban y cómo se relacionaban los oficiales de carrera con sus subordinados. Esa "quietud" y autoridad natural la trasladó a Kilgore.

Duvall decidió que Kilgore debía ser un oficial tan curtido y profesional que el caos a su alrededor no lo perturbara. Por eso, en la famosa escena del bombardeo en la playa, Kilgore ni siquiera parpadea cuando las explosiones ocurren a centímetros de él. Esa sangre fría fue inspirada en oficiales reales que conoció.

Pero para componer ese personaje no se quedó solo con sus recuerdos. Antes de filmar, se reunió con pilotos de helicópteros que habían estado en Vietnam para entender la cultura de la caballería aérea.

Y aunque sirvió en el Ejército, su interpretación del Coronel Kilgore (y más tarde del padre abusivo en The Great Santini) tuvo mucho de su padre, el Contraalmirante William Howard Duvall. Robert describió a su padre como un hombre "caballero pero hirviente por dentro", una mezcla de disciplina militar y tensión contenida que se convirtió en la marca registrada de sus personajes uniformados.

Su época vistiendo uniforme le dio a Duvall la "economía de movimiento" y el respeto por la jerarquía que hizo que Kilgore no fuera un loco más, sino un oficial profesional cuya locura era, precisamente, su absoluta normalidad ante la guerra.

A lo largo de su carrera recibió 7 nominaciones al Óscar, ganando el premio al Mejor Actor en 1984 por Tender Mercies. También cuenta con varios Globos de Oro, un premio BAFTA y un premio Emmy.

En cuanto a nuestro país, lo visitó en varias oportunidades ya que su gran pasión era el tango, algo que lo que lo llevó a dirigir Assassination Tango. Aquí además, conoció a su esposa argentina, Luciana Pedraza, de una forma muy curiosa: entró a una panadería en Buenos Aires porque la floristería de al lado estaba cerrada.

Fundó su propia productora en los años 90 para tener control creativo, llegando a poner dinero de su propio bolsillo para financiar proyectos personales.

Imposible no recordar que Robert Duvall ha tenido una relación muy estrecha con el mundo de las leyes en la pantalla, interpretando roles que hoy se consideran manuales de actuación para esos géneros.

Sin duda, su papel más legendario en el ámbito legal fue como Tom Hagen, el consigliere y abogado de la familia Corleone en El Padrino I y II. A diferencia de los abogados agresivos de otras películas, su Hagen era cerebral, calmado y extremadamente leal, actuando como la "voz de la razón" jurídica y estratégica para Vito y Michael Corleone.

Fue nominado al premio Óscar como mejor actor por su interpretación del calmado y peligroso Tom en la primera película de la saga. 

Luego, en A Civil Action de 1998, un drama legal basado en hechos reales, interpretó a Jerome Facher, un veterano y astuto abogado que defiende a una gran corporación acusada de contaminar agua.

Su actuación fue tan brillante que le valió una nueva nominación al Óscar como Mejor Actor de Reparto. Logró retratar a un abogado que, aunque parece desaliñado y distraído (siempre lleva una bolsa de papel con su almuerzo), es en realidad un estratega implacable en los tribunales.

En una de sus actuaciones más potentes de los últimos años, en la película The Judge de 2014 interpreta al veterano Juez Joseph Palmer. La trama es fascinante porque el personaje, que ha dedicado su vida a impartir justicia, termina siendo el acusado de un asesinato por atropello.

Esta película lo reunió con Robert Downey Jr. (quien hace de su hijo y abogado). Por este papel, Duvall volvió a ser nominado al Óscar, convirtiéndose en ese momento en el actor de mayor edad en recibir una nominación en esa categoría.

Como dato curioso, en la película The Judge (2014), se hace una referencia directa a Atticus Finch, el famoso abogado de la película To Kill a Mockingbird en que debutó como actor en cine, cerrando un círculo poético en su carrera que comenzó y terminó, en grandes roles, cerca de un estrado.

Aunque fue nominado 7 veces a un Premio Óscar (incluyendo roles icónicos como Tom Hagen en El Padrino o el coronel Kilgore en Apocalypse Now), solo se llevó la estatuilla en una ocasión: a mejor actor por Tender Mercies (Gracias a la vida) en 1984, por su papel de Mac Sledge, un cantante de country en busca de redención.

En cuanto al premio Golden Globe, tuvo una racha muy exitosa en estos premios, ganando 4 estatuillas: Mejor Actor de Reparto por Apocalypse Now (1980), mejor Actor de drama por Tender Mercies (1984) y Mejor Actor en Miniserie o Telefilm en otras dos oportunidades, por Lonesome Dove (1990) y Stalin (1993).

Ganó 2 premios Emmy por la miniserie Broken Trail (2007), uno como Mejor Actor Principal y otro como Productor Ejecutivo de la serie. El Premio BAFTA se le otorgó como Mejor Actor de Reparto por su papel en Apocalypse Now (1980). El SAG Awards del Sindicato de Actores lo ganó en 1999 como Mejor Actor de Reparto por A Civil Action.

Recibió asimismo el Premio Donostia del Festival de San Sebastián a la trayectoria en 2003, un reconocimiento muy especial dada su estrecha relación con el mundo hispano.

Con la partida de Robert Duvall, el cine pierde mucho más que a un actor de raza; deja de estar entre nosotros al hombre que entendió que la actuación no se grita ni se gesticula, se habita. Desde aquel silencioso Boo Radley hasta el complejo Juez Palmer, su carrera fue un ejercicio de coherencia y observación, donde el uniforme militar y el estrado judicial no fueron disfraces, sino extensiones de una personalidad forjada en la disciplina y el respeto por el oficio.

Se va un apasionado del tango que supo encontrar en el 2x4 la misma precisión que en sus guiones: esa mezcla de elegancia, tensión y verdad.

Por eso, aunque el actor ha dejado el escenario, su lección de actuación —y de vida— será eterna.

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SOBRE EL AUTOR DE LA NOTA: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Es abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor universitario y miembro de diversas asociaciones históricas y jurídicas. Ejerce su profesión y la docencia universitaria. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El Corazón de la Espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021), Los Extraños de Mayo (2022), La Traidora (2023), Senderos de Odio (2024) y Vientos de Libertad (2025). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz y en 2015 Ganó la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y como autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba.





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En abril de 1982 nada parece ir bien en la vida de Gabrielle Sterling. La relación con su jefe ha terminado en una desilusión amorosa y su carrera en el servicio civil británico no avanza. Sin embargo, la vida la sorprende cuando un hombre misterioso le hace una propuesta peligrosa. De aceptar, deberá traicionar los principios en que ha sido educada, aunque también rescatará es parte olvidada que su madre le inculcó. 
Tironeada por dos banderas, deberá elegir un bando en un conflicto que día a día se muestra más próximo. En ese proceso, pondrá su propia vida en juego mientras se siente cada vez más atraída por ese hombre misterioso.
En tanto la guerra escala, intrigas, pasiones y acontecimientos imprevistos la llevarán donde nunca antes había pensado estar, mientras quienes la persiguen se hallan más cerca de descubrirla. 
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