Los amores que mostraron nuestra forma de sentir
Si la literatura es el
espejo de lo que va por dentro de la humanidad, el amor es la luz que permite
que ese espejo refleje algo más que sombras. A lo largo de los siglos, los
escritores no solo han narrado romances; han codificado el deseo, la
obsesión y el sacrificio. Desde las tragedias que desafiaron linajes hasta los
silencios victorianos, estos son los hitos del corazón de papel que
transformaron para siempre nuestra educación sentimental.
No es un simple
recorrido ni las obras que mostramos son la únicas en la materia. Es una
selección de calidad, aunque no completa, para mostrar en definitiva, la
anatomía del idilio.
1. El Amor como
Destino Trágico: Romeo y Julieta
Antes de William
Shakespeare, el amor en la literatura era a menudo una transacción de honor
o un ideal platónico. Con los amantes de Verona, el amor se convierte en una
fuerza anárquica que ignora la política y la sangre.
El hito literario
que conlleva es la invención
del "amor contra el mundo". No por una cuestión de antigüedad en el
tiempo, sino porque lo vemos así aun hoy en día, en tales términos.
Aunque basados en
cuentos italianos anteriores, Shakespeare dota a estos adolescentes de un
lenguaje lírico que elevó el deseo hormonal a la categoría de religión secular.
Se estima que fue
escrita entre 1591 y 1595. Se publicó por primera vez en un "cuarto"
(edición barata) en 1597. Shakespeare no inventó la trama; se basó en un poema
de Arthur Brooke de 1562, pero le dio la velocidad de un thriller: en el poema
original la acción dura meses, en la obra de Shakespeare, solo cuatro días.
Es una de las obras
más adaptadas de la historia al cine, muchas veces adaptada. La más clásica es
la de Franco Zeffirelli (1968), famosa por la juventud real de sus
protagonistas. En 1996, Romeo + Juliet de Baz Luhrmann, con Leonardo DiCaprio,
que trasladó la acción a una estética de videoclip en "Verona Beach".
Y en cuanto a musical: West Side Story (1961 y 2021) es la adaptación
definitiva a las pandillas de Nueva York.
2. El Deseo
contenido: Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy
En Orgullo y
Prejuicio, Jane Austen ejecutó una revolución silenciosa. Aquí el
amor no es un rayo que te parte, sino una construcción intelectual y moral.
Austen utiliza el
diálogo como una esgrima. Cada baile es una batalla táctica donde lo que no se
dice pesa más que lo que se confiesa.
Es el arquetipo del
"enemies to lovers" (de enemigos a amantes), demostrando que la
verdadera intimidad nace del reconocimiento de los errores propios ante el
otro.
Austen escribió una
primera versión titulada First Impressions entre 1796 y 1797 (¡a sus 21 años!).
Tras ser rechazada por editores, la revisó y se publicó finalmente en 1813. Lo
hizo de forma anónima: la portada decía simplemente "By a Lady".
La miniserie de la BBC
de 1995 con Colin Firth esel "Darcy" definitivo para muchos. En cine:
La versión de Joe Wright (2005) con Keira Knightley, ha sido aclamada por su
realismo sucio y romántico.
En cuando a
adaptaciones del concepto, tenemos nada menos que a Bridget Jones's Diary
(2001), que es una modernización total de esta misma trama.
3. La Obsesión
Destructiva: Heathcliff y Catherine
En las cumbres
borrascosas de Emily Brontë, el amor deja de ser "lindo" para
volverse elemental, casi geológico. No es un romance, es una posesión.
"Yo soy
Heathcliff", sentencia
Catherine, borrando los límites del individuo.
El paisaje de los
páramos de Yorkshire actúa como un personaje más, reflejando la aspereza de un
sentimiento que sobrevive incluso a la muerte y la tumba.
Publicada en 1847 bajo
el seudónimo masculino de Ellis Bell. Fue la única novela de Emily, quien murió
apenas un año después de la publicación. En su momento, la crítica la tildó de
"salvaje" y "degenerada" por la crueldad de sus personajes.
En su paso por la gran
pantalla, la versión de 1939 con Laurence Olivier suele citarse entre las más
clásicas, que solo adapta la primera mitad del libro. La de Andrea Arnold
(2011), por su parte, destaca por su crudeza visual y por elegir a un actor
negro para Heathcliff, subrayando su condición de "paria".
4. El Amor en los
Tiempos del Realismo Mágico: Florentino Ariza y Fermina Daza
Gabriel García
Márquez nos regaló la mayor
oda a la paciencia. A diferencia de los amores juveniles, aquí el amor es una
enfermedad (comparada con el cólera) que requiere de cincuenta y un años, nueve
meses y cuatro días para madurar.
El amor aquí no es
solo espiritual; es fisiológico, huele a flores y a vejez, desafiando la idea
de que el romance pertenece solo a los jóvenes.
Publicada en 1985.
"Gabo" se inspiró en la historia real del noviazgo de sus padres
(Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez), cuya relación también fue
obstaculizada por el padre de ella.
Se la llevó al cine en
2007, dirigida por Mike Newell y protagonizada por Javier Bardem y Giovanna
Mezzogiorno. La banda sonora cuenta con canciones originales de Shakira,
pedidas personalmente por García Márquez, quien era su amigo cercano.
Tabla Comparativa:
Lenguajes del Amor Literario
|
Obra |
Tipo de Amor |
Obstáculo
Principal |
Legado Cultural |
|
Romeo y Julieta |
Impulsivo / Destino |
Odio Familiar |
El sacrificio
extremo. |
|
Orgullo y
Prejuicio |
Intelectual / Social |
Prejuicios de clase |
El respeto mutuo. |
|
Cumbres
Borrascosas |
Metafísico / Oscuro |
La naturaleza humana |
El amor más allá de
la muerte. |
|
Anna Karenina |
Adúltero / Social |
Las convenciones |
La búsqueda de la
verdad personal. |
5. La Anatomía del
Escándalo: Anna Karenina y el Conde Vronsky
Si el amor de
Elizabeth Bennet es una construcción moral, el de León Tolstói es una
fuerza de la naturaleza que arrasa con las instituciones. En Anna Karenina,
el amor no es una bendición, es una transgresión que pone a prueba los
cimientos de la Rusia zarista.
Fue la invención del
"realismo psicológico" aplicado al deseo. Tolstói no juzga a Anna
desde un pedestal; muestra la inevitabilidad de su caída en un mundo donde las
apariencias son la única moneda de cambio.
La novela es un juego
de contrastes visuales. Frente a la calidez del hogar rural de Levin (el otro
protagonista), se alza la frialdad metálica y moderna de los trenes y los
salones de San Petersburgo, donde el amor de Anna y Vronsky nace y muere.
Es la obra definitiva
sobre el adulterio y la libertad femenina. Anna no muere por amor, sino por la
hipocresía de una sociedad que perdona el pecado pero castiga la falta de
discreción.
"Todas las
familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su
manera", la frase de
apertura que redefinió la literatura universal.
Fue publicada
originalmente por entregas en la revista El Mensajero Ruso entre 1873 y
1877. Tolstói se inspiró en un hecho real: una mujer llamada Anna Pirogova se
arrojó bajo un tren tras una disputa amorosa. Lo que comenzó como un relato
breve sobre el adulterio terminó siendo una catedral literaria de más de 800
páginas.
En el cine, la mítica versión
de 1935 con Greta Garbo capturó la esencia trágica de la alta sociedad
rusa con una iluminación de claroscuros expresionistas.
La de 2012 dirigida
por Joe Wright con Keira Knightley. Es una pieza de arte conceptual: casi toda
la película sucede dentro de un teatro en ruinas para simbolizar que la
aristocracia rusa vivía actuando una farsa.
Por su parte, la
miniserie de la BBC de 1977 es considerada por los historiadores como la más
fiel al espíritu filosófico de Tolstói.
Epílogo: ¿Por qué seguimos leyendo sobre el amor?
En una era de
algoritmos y vínculos efímeros, estas obras actúan como anclas. Leemos sobre
los amores de Dante y Beatriz o de Jay Gatsby y Daisy Buchanan no
porque busquemos manuales de instrucciones, sino porque necesitamos confirmar
que nuestra capacidad de conmovernos es universal. Atraviesa culturas, épocas y
lugares.
El amor literario es, en última instancia, el triunfo de la memoria sobre el olvido. Como bien sabía García Márquez, la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda para contarla... y en ese recuerdo, casi siempre, hay alguien a quien amamos.
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La tentación de recuperarlo todo.
Un secreto vital que obtener tras la cordillera.
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