Hasta siempre, Chuck
por Luis Carranza Torres
Hablar de Chuck Norris es
adentrarse, a más de uno de mis ídolos de la infancia, en uno de los fenómenos
más fascinantes de la cultura pop. No se trata de un artista de artes marciales
o un actor de acción; estamos ante una construcción mitológica moderna.
Desde la sociología de la imagen,
Norris representa la evolución del "héroe americano" que transita
desde la destreza física real hacia la inmortalidad digital.
Nació el 10 de marzo de 1940 en Ryan, Oklahoma. Ray Norris y de Wilma Scarberry fueron sus padres, teniendo raíces irlandesas y cheroquis. Su nombre lo tenía en honor al ministro de su padre, Carlos Berry.
En 1958, Carlos Ray Norris se
unió a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) como Air Policeman (Policía
Militar). Fue destinado a Corea del Sur, un territorio que aún cicatrizaba de
la guerra y donde la presencia militar estadounidense era el bastión de la
Guerra Fría.
Fue en la base de Osan donde sus
compañeros empezaron a llamarlo "Chuck". Dejó atrás la identidad del
joven introvertido para adoptar un nombre que proyectaba la camaradería y la
dureza del entorno militar.
Lo más relevante de su servicio en
Corea no fue el manejo de armas de fuego, sino su encuentro con las artes
marciales orientales. Norris buscaba una forma de mejorar su desempeño como
policía militar y comenzó a entrenar en Tang Soo Do bajo la tutela del maestro
Jae Chul Shin.
Dicha disciplina combinaba
elementos de karate y técnicas coreanas antiguas. Norris entrenaba horas
extras, a menudo en condiciones climáticas extremas, lo que forjó no solo su
técnica, sino su resiliencia psicológica.
En apenas un año de entrenamiento
intensivo, logró el cinturón negro, una hazaña de disciplina que sentaría las
bases de su futura carrera deportiva.
Tras su despliegue en Corea, fue
trasladado a la March Air Force Base en California. Allí continuó sirviendo
como policía militar hasta su baja honorable en 1962.
Tras su regreso de Corea, Norris
se lanzó al circuito de torneos de karate en Estados Unidos. Aunque perdió sus
primeras tres competencias, su evolución fue meteórica.
Su hito más impresionante fue
ganar el Campeonato Mundial de Karate Profesional de Peso Medio en 1968. Y más
asombroso aun fue defenderlo durante seis años consecutivos hasta su retiro en
1974, invicto.
Se estima que tuvo más de 180
peleas, con unas 170 victorias y solo 10 derrotas. Esta tasa de éxito es lo que
cimentó la idea de su "invencibilidad".
En 1969, logró la "Triple
Corona" de las artes marciales por el mayor número de victorias en torneos
en un solo año, siendo nombrado "Luchador del Año" por la revista
Black Belt.
Poseía rangos altísimos en
diversas disciplinas: Tang Soo Do: 9º Grado (Gran Maestro).Taekwondo: 8º Grado
(primer occidental en la historia en alcanzarlo). Brazilian Jiu-Jitsu: Cinturón
Negro bajo la legendaria familia Machado (demostrando que, incluso siendo una
estrella, estuvo dispuesto a ser "alumno" otra vez para aprender
combate en el suelo).Judo: Cinturón Negro.3.
En 1990, fundó su propio estilo,
originalmente llamado Chun Kuk Do ("El Camino Universal") y hoy
conocido simplemente como el Chuck Norris System.
Antes de ser protagonista en el
cine, Norris fue el instructor de la élite de Hollywood. Su escuela en Los
Ángeles atrajo a figuras como Steve McQueen, quien fue no solo su alumno, sino
el amigo que lo convenció de estudiar actuación porque "su carrera en las
artes marciales ya no tenía más cimas que escalar".
Su papel en Way of the Dragon
(1972), junto a Bruce Lee es histórico para las películas de lucha. Y esa pelea
en el Coliseo Romano tuvo todos los visos de un choque de titanes entre Oriente
y Occidente.
En los años 80, Norris se
convirtió en el rostro del patriotismo muscular estadounidense. Películas como
Missing in Action o The Delta Force respondían a una necesidad sociológica de
la época: Desde la Guerra de Vietnam a la crisis de rehenes de Irán de 1979,
todo parecía salirles mal en lo militar a los Estados Unidos. La ficción corrió
en ayuda de apuntalar la moral, de la mano de la denominada Revolución
Conservadora de Ronald Reagan.
En el cine, Chuck desarrolló el arquetipo
del "Lobo Solitario". Sus personajes no solo eran hombres de pocas
palabras y mucha acción, sino individuos al margen del sistema. Tipos con
valores que no los veían en derredor. Fue perfeccionándose actoralmente,
desarrollando un papel masculinidad estoica que no pocas veces los adversarios
no eran los malos, sino una burocracia estatal de brazo bajo o, decididamente,
entorpecedora de todo.
Quizás su mejor papel fue en Walker,
Texas Ranger, una serie de televisión producida entre 1993 a 2001. Era una
autoridad con empatía, y alguien que anidaba la diversidad en sí: un blanco con
raíces indias.
Alrededor de 2005, Internet lo convirtió en un ser omnipotente. Fue una suerte de versión anglosajona de lo que pasó en español respecto de Julio Iglesias. Memes de todo tipo y frases como "Chuck Norris no duerme, espera" o "Chuck Norris contó hasta el infinito... dos veces".
Tal serie de chistes o memes sobre los supuestos inmortalidad y superpoderes de Chuck Norris, llamados Chuck Norris Facts, hicieron que una nueva generación joven tomara su imagen de tipo duro y la exageró hasta el absurdo.
Lejos de molestarlo, declaró al blog WorldNetDaily en 2006 que las consideraba algo divertido. Pero respecto de su imagen de fuerza física invencible, aclaró: «en la historia de este planeta, sólo ha habido un verdadero superhombre. No soy yo».
Lo que pudo concluir en burla o rechazo, terminó siendo un homenaje que lo elevó a la difícil y compleja categoría de ícono cultural.
En agosto de 2017, sufrió dos infartos de los que logró recuperarse. Falleció el 19 de marzo de 2026 en la isla de Kauai, en Hawai a la edad de 86 años.
Como pocos, Chuck encarnó dos aspiraciones universales: la invulnerabilidad frente a todo daño y la integridad ante los hechos más difíciles de sobrellevar. No es poca cosa.
Para leer más en el blog:
Una novela entre la lealtad y la traición
Un amor rebelde en una época convulsa





