Singapur en el cine
por Luis Carranza Torres
Un recorrido por las películas que hicieron de la ciudad-estado asiática su escenario favorito
Singapur es, ante todo, una paradoja visual. Una ciudad-estado de apenas 733 km² que concentra rascacielos ultramodernos, selva tropical, barrios coloniales y mercados de calle en una convivencia imposible. No es casualidad que el cine la haya elegido como escenario recurrente: pocas urbes del planeta encapsulan de manera tan densa la tensión entre Oriente y Occidente, entre tradición e hiperubanización, entre riqueza obscena y desigualdad latente.
Desde los primeros años del cine sonoro hasta las superproducciones de Hollywood del siglo XXI, Singapur ha sido telón de fondo para historias de espionaje, comedias románticas, dramas de identidad y ficciones distópicas. Recorremos los datos principales de algunos de esos filmes.
Saint Jack
1979Dir. Peter Bogdanovich · Fotografía: Robby Müller
Rodada casi clandestinamente en las calles de Singapur —el gobierno no sabía que estaban filmando una película sobre un proxeneta americano—, Saint Jack es quizás el retrato más honesto y sucio que el cine occidental ha hecho jamás de la ciudad. Ben Gazzara interpreta a Jack Flowers, un hombre que intenta montar su propio burdel en un Singapur todavía colonial y convulso. Bogdanovich capta la humedad, el caos y la melancolía de una ciudad que entonces todavía no era el espejo de acero y vidrio que conocemos hoy. Lo notable de la película es que no filma Singapur como destino exótico sino como un estado de ánimo: la ciudad le da forma al fracaso americano lejos de casa, y esa decisión estética la convierte en un documento histórico tan valioso como cualquier crónica periodística de la época.
Mee Pok Man
1995Dir. Eric Khoo · Primer largometraje singapurense independiente de la era moderna
La mirada desde adentro llegó con Eric Khoo y este debut brutal y poético. Un vendedor solitario de fideos en los bajos fondos de Singapur cuida a una prostituta herida en un accidente. Khoo fotografió los callejones y pisos de alquiler que el turismo oficial jamás muestra, inaugurando una tradición de cine singapurense que mira su ciudad con amor incómodo. La película sacudió al establishment local y abrió la puerta a una generación de cineastas que se negaron a filmar postales.
El Singapur del siglo XXI —el de los jardines flotantes, el hotel Marina Bay Sands y los restaurantes con estrella Michelin en hawker centers— atrajo inevitablemente a Hollywood. La ciudad ofrecía algo que ni Hong Kong ni Tokio podían dar en esa misma medida: modernidad absoluta con un sabor multicultural inconfundible.
Lara Croft: Tomb Raider
2001Dir. Simon West · Prod. Paramount Pictures
Aunque Singapur solo aparece como escala en la odisea global de Lara Croft, su inclusión fue sintomática: Hollywood empezaba a usar la ciudad como marcador de sofisticación y modernidad asiática. La secuencia filmada en la ciudad sirvió para contraponer la frialdad tecnológica del skyline con la acción física de Angelina Jolie. Fue el primer blockbuster de gran escala en hacer de Singapur algo más que fondo de pantalla.
Crazy Rich Asians
2018Dir. Jon M. Chu · Warner Bros. Pictures
La película que definitivamente puso a Singapur en el imaginario popular global. Basada en la novela de Kevin Kwan, Crazy Rich Asians convirtió la ciudad en un parque de atracciones de la opulencia: el hotel Marina Bay Sands, los jardines del Gardens by the Bay, las mansiones de Nassim Road. Jon M. Chu no solo filmó Singapur —la celebró con una cámara que nunca deja de deslumbrarse.
Más allá del espectáculo visual, el film fue un fenómeno cultural que reencuadró la narrativa sobre la diáspora asiática en Hollywood: por primera vez un blockbuster trataba la riqueza asiática como protagonista y no como exotismo de fondo, lo que generó debates sobre representación que todavía resuenan en la industria.
Westworld — Temporada 3
2020Creadores: Jonathan Nolan & Lisa Joy · HBO
Aunque es una serie televisiva, merece mención en cualquier análisis del imaginario audiovisual singapurense. Nolan y Joy eligieron Singapur para representar el futuro distópico de la humanidad controlada por algoritmos, rodando en el Marina Bay Sands, en las calles de Bugis y en el aeropuerto Changi. La elección no fue caprichosa: Singapur tiene la arquitectura del futuro ya construida. No necesitaban CGI para imaginar el mañana.
Más allá de Hollywood, Singapur ha ido construyendo una cinematografía propia con una voz inconfundible. Directores como Eric Khoo, Royston Tan y Anthony Chen han filmado su ciudad desde adentro, con la intimidad y la incomodidad de quien conoce sus contradicciones.
881
2007Dir. Royston Tan · Basada en la tradición del wayang getai
Un musical que celebra la cultura del getai, el espectáculo cantonés callejero que anima el Festival de los Hambrientos Fantasmas. Royston Tan filmó una Singapur que pocos occidentales conocen —ruidosa, colorida, supersticiosa, profundamente china y al mismo tiempo singapurense sin reservas—. 881 fue un fenómeno local y un recordatorio de que la ciudad tiene capas culturales que el cine de exportación raramente se molesta en descubrir.
Ilo Ilo
2013Dir. Anthony Chen · Cámara de Oro, Festival de Cannes 2013
La película más importante del cine singapurense en décadas. Anthony Chen ganó la Cámara de Oro en Cannes —el premio a mejor ópera prima— con este relato minucioso sobre una familia de clase media durante la crisis financiera asiática de 1997 y la trabajadora doméstica filipina que cambia para siempre la dinámica del hogar. Ilo Ilo filmó los HDB flats —los bloques de apartamentos gubernamentales donde vive el 80% de los singapurenses— con una ternura y una precisión que ninguna coproducción internacional habría podido lograr.
Lo que une a todas estas películas —desde el Singapur colonial y sudoroso de Bogdanovich hasta la distopía de lujo de Westworld, desde los bajos fondos de Khoo hasta la opulencia de Jon M. Chu— es que la ciudad nunca es solo escenografía. Singapur genera narrativa. Sus contradicciones, su historia de colonia inglesa transformada en metrópolis de primer mundo en una generación, su mezcla de culturas chinas, malayas, indias y occidentales, todo eso impregna a los personajes que la habitan en pantalla.
El cine que viene —con las plataformas de streaming asiáticas creciendo y una nueva generación de cineastas locales con acceso global— promete seguir explorando esas tensiones. Singapur, en definitiva, todavía no ha terminado de contar sus historias.













