Felipe, estudiante de derecho


por Luis Carranza Torres 


Felipe VI de España es Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid. Cursó allí la carrera casi como cualquier otro estudiante, entre octubre de 1988 y junio de 1993. Contaba con 20 años de edad al iniciarla, y era ya Príncipe de Asturias.

"La colección de recuerdos que tengo de aquella época es valiosísima”, aseguró el monarca español al celebrarse tres décadas de su egreso en 2023. La Autónoma de Madrid era, al tiempo de su admisión, una universidad relativamente joven. Estudió en su campus principal, conocido como Cantoblanco. En la actualidad, ya rey de España, es presidente de honor de la Asociación de Antiguos Alumnos de su alma mater.

Se dice que la decisión de estudiar en una universidad pública, como un alumno más, provino de él mismo. Sus compañeros de ese tiempo destacan que fue aplicado en los estudios y faltaba solo ocasionalmente por cuestiones de protocolo real.

Aunque venía de ordinario solo en su propio coche, no hubo concesiones en materia de seguridad: desde el primer día al llegar, en el estacionamiento le esperaban dos custodios con un pastor alemán. No entraban a clases, pero mucho después se supo que la seguridad de la Casa Real infiltró a otro custodio como estudiante en el curso, que terminó recibiéndose de abogado con los demás y del que nadie se percató nunca.

En su primer día al entrar, los estudiantes de entonces le hicieron pasillo en el ingreso de la Facultad de Derecho y hasta hubo aplausos mientras decenas de medios captaban la escena. Pero ya dentro del aula, la timidez pareció atacar al resto de su clase. No sabían cómo relacionarse con él, cómo llamarle o siquiera si podían dirigirle la palabra. “Ocupó una de las primeras filas de la clase, y viendo que nadie se sentaba cerca, tuvo que pedir que no tuvieran ningún problema”, explicó una compañera de clase años después. "Ningún profesor lo ha tratado de alteza en clase. Siempre de usted, como a todos los demás. Nosotros le llamamos Felipe y lo tratamos de tú”, relató otro compañero al finalizar el segundo año.

La Casa Real procuró que pasara a ser un alumno más en el grupo II del primer curso de Derecho. Se le identificó en clase como Felipe Borbón y Grecia y se le asignó su particular número de DNI, el 15 (en España, los miembros de la Familia Real tienen DNI con números muy bajos por razones históricas y protocolares). Así iba a continuar durante los varios cursos que pasó en la universidad.

“No es cierto que, como se ha dicho, Felipe estuviera prácticamente aislado 'sin cruzarse' con los demás alumnos porque fuera a una clase solo para él”, aseguró una compañera en un reportaje que publicó la revista ‘Diez Minutos’ en el año 2021. “Durante los cinco años de carrera, Felipe asistió a clase a diario dentro del grupo en el que también estaba yo (…) Él hablaba normalmente si entablabas una conversación con él, aunque sí se notaba que actuaba siendo consciente de que todos le observaban”.

Hay consenso en que el futuro rey disfrutó de su vida universitaria. El delegado de clase, Alberto Ramos, reveló en el acto de los 30 años que era un "buen pívot", jugaba al basket con sus compañeros y era habitué de las "fiestas de los jueves". Pero como dice otro integrante de su clase: “Yo creo que era tan consciente del interés que despertaba que eso le perjudicaba un poco, ya que esa prudencia le restaba espontaneidad”.

Una de sus compañeras expresó, en cuanto a lo personal que: "Era guapísimo y en aquella época salía con Isabel Sartorius, que en Casa Real no se consideraba una chica adecuada para él. Entonces todos sus compañeros y compañeras teníamos la idea de que se casaría con una heredera o con alguna chica de la nobleza”. Isabel era hija de un empresario y nieta de la Condesa de Gavia. De allí que: "A ninguna se le pasó por la cabeza intentar ligar con él. Si hubiéramos sabido que acabaría casándose con una mujer normal”, terminó diciendo entre sonrisas.

El grupo de Felipe siempre tuvo la misma aula durante los cinco años de carrera. “Supongo que la habrían elegido por considerarla la más segura, ya que estaba muy próxima a la entrada principal de la Facultad” comentó un condiscípulo de tales épocas. Eran años en los que la organización terrorista ETA estaba muy activa y la protección del heredero a la Corona era lo principal. “Las ventanas de clase daban a un jardín interior y Felipe nunca se acercaba a las ventanas”.

Hubo sí críticas, por las concesiones que se le otorgaron. Para que el plan de estudios fuese más útil para el hijo de los reyes, se modificó potenciando los aspectos de Derecho público y reduciendo las materias de Derecho privado. Todos los estudiantes tuvieron que acatar esta misma decisión. Los comités estudiantiles se quejaron al respecto, pero la cosa no pasó de ahí. Felipe también cursó materias de Ciencias Económicas para completar su formación “real”.

La dedicación de ciertos docentes, también era particular. “Por ejemplo, el presidente del Tribunal Constitucional, Tomás y Valiente, que siempre se había negado a dar clase, ahora lo está haciendo con el grupo del príncipe”, se quejó otro alumno de Derecho en esa época. El jurista sería luego asesinado por ETA el 14 de febrero de 1996 en su despacho en la propia universidad, cuando el príncipe ya había egresado.

Su profesor de Filosofía del Derecho, Elías Díaz, lo definió como "un alumno inteligente, equilibrado, serio y responsable". Felipe terminó la carrera con una nota media de “notable alto”, y recogió su diploma el 26 de mayo de 1994 junto al resto de la promoción, convirtiéndose en el primer heredero europeo con una carrera universitaria cursada al completo.


SOBRE EL AUTOR DE LA NOTA: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Abogado (U.N.C.). Profesor con orientación en Derecho. Doctor en Ciencias Jurídicas (U.C.A.). Especialista en Derecho Aeronáutico y Espacial. Especialista en Derecho de los Conflictos Armados y Derecho Internacional Humanitario. Docente universitario de grado y postgrado. Autor de unos veinte de textos sobre derecho público y procesal. Miembro del Instituto de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba. Miembro del Instituto de Historia del Derecho y de las Ideas Políticas Roberto Peña de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Ejerce su profesión, la docencia universitaria y el periodismo. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El Corazón de la Espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021), Los Extraños de Mayo (2022), La Traidora (2023), Senderos de Odio (2024) y Vientos de Libertad (2025). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz  Distinción “Reconocimiento docente”, E.S.G.A, 2005. Reconocimiento al desempeño y dedicación, Escuela de Práctica Jurídica del Colegio de Abogados de Córdoba, 2013. Ganador en 2015 de la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y como autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba. Ganador en 2026 del Concurso Internacional de Cuento Histórico organizado por la Editorial La Cuarta Orilla. 



Una ciudad: Londres.
Una mujer cruzada por dos naciones.
Una guerra inesperada.
Un hombre misterioso.
Una historia de espías.
Un amor que no distingue banderas. 

En abril de 1982 nada parece ir bien en la vida de Gabrielle Sterling. La relación con su jefe ha terminado en una desilusión amorosa y su carrera en el servicio civil británico no avanza. Sin embargo, la vida la sorprende cuando un hombre misterioso le hace una propuesta peligrosa. De aceptar, deberá traicionar los principios en que ha sido educada, aunque también rescatará es parte olvidada que su madre le inculcó. 
Tironeada por dos banderas, deberá elegir un bando en un conflicto que día a día se muestra más próximo. En ese proceso, pondrá su propia vida en juego mientras se siente cada vez más atraída por ese hombre misterioso.
En tanto la guerra escala, intrigas, pasiones y acontecimientos imprevistos la llevarán donde nunca antes había pensado estar, mientras quienes la persiguen se hallan más cerca de descubrirla. 
En medio de esa incertidumbre, Gabrielle se sentirá más viva que nunca. Tal vez no esté traicionando a nadie, sino encontrándose, por primera vez, consigo misma.  


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