Los libros de una madre a su hija
por Luis Carranza Torres
Conocida por la inmensidad de sus lectores como Poly Bird, en realidad su nombre completo era Poldy María Delia Bird.
Hija de Leopoldina Emilia Lichtschein Laferriere de Bird
Mosconi, escritora también, nació en Paraná, Entre Ríos, el 16 de diciembre de
1941.
Tenía ocho años cuando su madre murió en un accidente de tren en un
andén. Le impactó como pegan las pérdidas de los seres queridos en la infancia. Se trataría de un hecho que marcaría su escritura y determinaría la sensibilidad característica de su prosa.
Cinco años después ganó un concurso de poesía; a los dieciséis publicó un poema en el diario La Prensa; a los diecisiete, colaboraba de forma profesional en revistas como Maribel y Vosotras, medio del que más tarde sería directora. Se casó con Martín Renaud a los diecisiete años y a los veinte tuvo a su primera hija, Verónica.
Su libro más sentido
Fue justamente para Verónica —o mejor dicho, inspirado en ella— que Bird empezó a escribir los textos que compondrían el libro. Se trata de relatos breves, narrados desde la voz materna, que acompañan a la hija desde el deseo de tenerla hasta más o menos su ingreso a la escuela primaria: la espera del embarazo, el nacimiento, los primeros aprendizajes, la letra A, un moño, un día de la madre.
La primera edición es de 1969. Le siguieron otras, así como reimpresiones, por distintos sellos: Editorial Orión, en Colección Alfa, editorial Del Nuevo Extremo, entre otras. El libro se mantuvo en catálogo durante más de cinco décadas.
Acá hay que ser cuidadoso, porque las cifras que circulan no siempre coinciden
entre sí y ninguna parece provenir de una fuente oficial verificable (cámara
del libro, editorial con balance público, etc.), sino de notas periodísticas y
biográficas que se citan unas a otras. Con esa salvedad:
Se dice que se trata del libro argentino más vendido después de *Martín Fierro*, de José Hernández. Diversas fuentes entienden que tuvo un piso de ventas de 2.000.000 de ejemplares solo en la Argentina.
Se trató de un éxito de ventas fuera de lo común para la literatura
argentina de su época, y que ese éxito abrió comercialmente un espacio propio
dentro del mercado editorial local.
Su significación en la literatura argentina
*Cuentos para Verónica* apareció en un momento en que la literatura
"seria" argentina discutía otras cosas: el boom latinoamericano, la
experimentación narrativa, el compromiso político de la literatura bajo un
clima cada vez más tenso.
El libro de Bird no dialogaba con nada de eso. Era
una literatura de la intimidad doméstica, del sentimiento sin ironía, escrita
para ser leída por adolescentes y madres —y, según cuentan varias reseñas de
lectoras actuales, todavía se sigue leyendo así, de generación en generación, a
menudo como un libro que se encuentra en la biblioteca de una abuela.
Esa marginalidad respecto del canon es, paradójicamente, lo que la vuelve un
caso de estudio interesante para pensar la historia editorial argentina: un
libro que vendió (según las cifras, más o menos precisas, que citan las notas)
muchísimo más que buena parte de la literatura consagrada de su tiempo, sin
pasar casi nunca por la crítica académica ni por los suplementos culturales de
peso.
Se trata del tipo de fenómeno que la crítica literaria tradicionalmente no sabe
bien dónde ubicar: ni "alta literatura" ni literatura infantil en
sentido estricto, sino algo cercano a lo que hoy se llamaría literatura de
autoayuda sentimental, best-seller de sensibilidad, con un público
mayoritariamente femenino y adolescente que la sostuvo en el tiempo por fuera
de cualquier prescripción escolar o académica.
El éxito del libro también tuvo una consecuencia editorial concreta: en 1975
Bird y su marido crearon la editorial Orión, que además de sus propios libros
publicó a autores como Silvina Ocampo, Antonio Di Benedetto y Arnaldo
Rascovsky, y una colección infantil, "Tobogán".
Como puede ver Poldy fue mucho más que una escritora que supo llegar al corazón de muchísimos lectores. Pocas personas tienen en su haber un recorrido tan completo por el mundo editorial como ella. Desde las columnas de diarios y revistas, a la dirección de una revista y al manejo de una editorial con múltiples colecciones.
Nuevos cuentos para verónica
Verónica, la hija que dio nombre al libro, se convirtió con los años en
editora.
Nuevos cuentos para Verónica salió en 1975, por Editorial Orión, dentro de la misma Colección Alfa donde había aparecido el primer libro.
Se trata de la continuación en lo temático, no así en el estilo narrativo, de la saga materno-filial, siguiendo a Verónica un poco más allá de la infancia que cubría el primer libro —aparecen temas como los Reyes Magos, la escuela, el miedo, la idea de la muerte explicada a una nena, y otra vez la reflexión de la madre sobre su propio rol—.
En estos textos no predomina la estructura del cuento infantil clásico, sino una especie de confesión autobiográfica de la madre, donde aunque Verónica aparece como destinataria, es en realidad la voz materna la que ocupa el centro y reinterpreta su propio mundo a través de la hija.
Verónica murió en octubre de 2008, de un ataque cerebral, siete años antes que su madre. Bird siguió escribiendo y publicando hasta el final de su vida. Murió el 1 de junio de 2018 en Buenos Aires, a los 76 años, por un problema respiratorio, en el Hospital Ramos Mejía.
Entre uno y otro final hay una vida entera de libros —más de veinte títulos, entre cuentos, novelas y textos de no ficción— que nunca dejaron de girar, de una forma u otra, alrededor de esa misma pregunta inicial: qué se le puede decir a una hija que todavía no tiene edad para entenderlo todo.
Una cuestión sobre la que nadie había escrito y que, aun al presente, nadie a vuelto a escribir con la honestidad emocional que lo hizo ella.
Para leer más en el blog:
Una novela entre la lealtad y la traición
Un amor rebelde en una época convulsa












