Un hombre mutilado
por Luis Carranza Torres
Supongo que así luciría, conforme a las señas de la novela, Justo Ferro.
Penacho del morrión verde y el galápago amarillo, sin el escudo actual, teniendo en cambio la granada, emblema de la unidad. La escarapela siempre en lo alto del vestuario militar, pero con la corona exterior blanca, como fue en sus primeras épocas. Y el detalle del aro, un símbolo de pertenencia como para evitar la deserción, habitual en ese cuerpo de elite.
"Sebastiana repara en él primero. Alto, enjuto, de mirada penetrante, severa prestancia y cuidados modales, le recuerda a la chilena a los hidalgos de otros tiempos en que España era grande y se abría paso en América. Luce un bigote poblado, ojos negrísimos, pulcro pero gastado uniforme de oficial de granaderos. Inclina la cabeza como si fuera a embestir, y le observa en los ojos, bajo esas cejas negras y aterciopeladas, una oscuridad que la sacude. Es demasiado parecida a la propia".
Se trata de uno de los primeros granaderos enlistados, cuando San Martín organiza el cuerpo, y todavía se daba forma a ese primer escuadrón inicial. Será también, su ayudante por años. Ha participado en la campaña del Alto Perú, en donde perdió la habilidad de su brazo diestro. Ese con el que debe empuñar su sable de caballería.
Otrora un oficial con las mejores perspectivas de futuros, ahora es un "inválido de guerra", a la espera de una baja del El nuevo Ejército de los Andes, todavía en formación, que por esas cosas de la burocracia castrense se demora.
No quiere irse del ejército. Pero no tiene mayor opción. Van a separarlo de su empleo militar, aun cuando no sea de su gusto. En tanto en el campamento de El Plumerillo todos los demás se alistan para la mayor operación militar que pueda pensarse, que incluye traspasar los Andes, él sabe no va a tomar parte de la misma.
Será ajeno, por ese brazo inútil, a La gesta más audaz de nuestra historia.
Justo comienza la novela como un héroe homérico caído. Su destreza física y valor en combate ya no puede materializarse, al perder la movilidad de su brazo derecho.
En la literatura, el brazo derecho es el símbolo del poder ejecutor y la autoridad. Su parálisis es una metáfora de la situación política del Alto Perú: un avance que se detiene, una fuerza que queda trunca. La baja del ejército no es solo un trámite administrativo, es el "exilio" del héroe de su mundo conocido.
Justo inicia la novela convertido por la tragedia en un personaje liminal. Está atrapado entre su pasado glorioso como Granadero y un futuro incierto donde su cuerpo ya no le sirve para su único propósito vital. Pero el destino le reserva no pocas cuestiones, aunque algunas de ellas no sean para nada agradables.
Desde la teoría literaria, Justo Ferro no es solo un protagonista; es un personaje puente. Representa el arquetipo del "héroe de formación" (Bildungsroman) que debe madurar a golpes de realidad política y social.
Conlleva, al igual que Sebastiana, un conflicto interno, pero de distinto tipo: personifica la tensión entre las exigencias del deber y el anhelo de un amor nuevo.
Su evolución narrativa sigue la trayectoria zigzagueante, ríspida, propia de las decisiones difíciles que nos marcan de una forma particular. Aquellas en donde debe elegirse no qué alcanzar, sino lo que va a perderse de forma irreparable.
A pesar de su duro exterior, Justo es un hombre sensible, emotivo, con dudas, lo que lo hace profundamente humano y alejado de los "bronces" impolutos de la heroicidad clásica.
Su brazo inutilizado, la pérdida de la movilidad, evoca algo mucho más profundo e interno: la amputación en el espíritu que acarrea, por ya no poder ser lo que quiere y ha sido: un valeroso guerrero.
Su apellido, "Ferro", evoca la dureza del metal que debe ser forjado. Justo es la materia prima de la patria: joven, con valores sólidos, pero que necesita el fuego de los azares de la vida para adquirir su forma definitiva.
Pero el deber va a cruzarse en la relación entre ambos. A esas alturas, por demás pasional. Sobre Sebastiana Núñez Gálvez hemos ya hablado en Una mujer rota. Bellísima, dueña de una inteligencia superior, su alma es un espejo tan quebrado como el de Ferro.
Entraña también, un secreto, una traición y un peligro supremo. No es una Eva cualquier, sino de aquella clase que va a tentarlo en sus valores más acrisolados.
Se transforma entonces, el capitán Justo Ferro, en la lente a través de la cual el lector puede comprender que la libertad no fue un evento espontáneo, sino un proceso doloroso y vital que se gestó en el corazón de hombres comunes situados en circunstancias extraordinarias.
Para leer más en el blog:
La gesta sanmartiniana hecha novela
SOBRE EL AUTOR DE LA NOTA: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Es abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor universitario y miembro de diversas asociaciones históricas y jurídicas. Ejerce su profesión, la docencia universitaria y el periodismo. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El Corazón de la Espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021), Los Extraños de Mayo (2022), La Traidora (2023), Senderos de Odio (2024) y Vientos de Libertad (2025). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz y en 2015 Ganó la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y como autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba.
Una mujer humillada y desposeída.
La tentación de recuperarlo todo.
Un secreto vital que obtener tras la cordillera.
Un general con un desafío por cumplir: cruzar los Andes.
Provincias Unidas de Sudamérica, 1816. Las tierras del antiguo Virreinato del Río de la Plata han declarado su independencia de la corona española, en el peor de los momentos posibles. El nuevo país, libre pero cargado de dificultades y retos, apuesta a remontar sus derrotas en el Alto Perú, con el audaz plan de formar un nuevo ejército y cruzar la cordillera para batir a los realistas por el oeste.
En Chile, Sebastiana Núñez Gálvez ha visto desbarrancar su mundo de lujos, pero también de oscuridades, tras la reconquista realista del país. Ajusticiado su esposo por liderar el bando patriota y confiscados todos sus bienes, malvive en la extrema necesitad. Una falta de todo que la ha hecho abjurar de cualquier creencia y hasta de su reputación, para conseguir subsistir.
El Mariscal español Marco del Pont lo sabe perfectamente, y le ofrece devolverle todas sus posesiones y alcurnia, a cambio de pasar a Mendoza y obtener el secreto mejor guardado del Gobernador de Cuyo y General en jefe de ese nuevo ejército, José de San Martín: por dónde pasarán sus tropas a Chile.
Sebastiana es una mujer decidida a todo para averiguarlo; apuesta para lograrlo a su antiguo y fuerte vínculo de amistad con la esposa del gobernador y General en jefe, Remedios de Escalada. No le importa tener que mentir, engañar o traicionar viejas lealtades.
Pero la imprevista relación con un oficial de granaderos trastocará sus planes. Alguien que, precisamente, debe mantener a los secretos de su jefe a salvo de los espías realistas.















