La odisea de un grano oscuro


 

por Luis Carranza Torres


Cada 1 de octubre, el mundo celebra la odisea de un grano oscuro que cruzó continentes, mares y culturas hasta convertirse en una de las bebidas más emblemáticas y difícilmente de la humanidad: el café. 

Si bien la fecha fue instituida en 2015 por la Organización Internacional del Café (OIC), en marzo de 2026 la Asamblea General de las Naciones Unidas dio un paso histórico al aprobar la Resolución A/RES/80/248, oficializando el 1 de octubre en el calendario global de la ONU. Este respaldo fortalece una relación multilateral de más de seis décadas. 

Durante la Guerra Fría, las fuertes caídas en los precios del café amenazaban con desestabilizar social y económicamente a decenas de países en vías de desarrollo, especialmente en América Latina y África. Para mitigar este riesgo y evitar guerras de precios que empobrecieran a las regiones productoras, las Naciones Unidas (ONU) promovieron en su sede de Nueva York la firma del primer Convenio Internacional del Café en 1962.

Como fruto directo de este acuerdo, en 1963 se fundó la OIC en Londres como el único organismo intergubernamental dedicado exclusivamente a este grano. 

Durante más de 25 años (entre 1963 y 1989), la OIC operó como un regulador directo del mercado global a través de un estricto sistema de cuotas de exportación: asignaba una cantidad máxima de sacos de café que cada país podía exportar al año, reduciendo la oferta cuando los precios bajaban o liberando más café cuando subían. Aunque este sistema colapsó en 1989 por diferencias entre países productores (como Brasil) y consumidores (como Estados Unidos) junto al avance del libre comercio, el papel de la ONU y la OIC se redefinió hacia la sostenibilidad y la resiliencia. 

En la actualidad, la efeméride del 1 de octubre impulsada por la OIC no solo busca homenajear el inconfundible aroma y sabor de la infusión, sino también visibilizar la intensa labor de cerca de 12,5 millones de pequeños agricultores —quienes producen alrededor del 80 % del café mundial— y promover el comercio justo frente a las fluctuaciones del mercado. 

Asimismo, en alineación directa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU —particularmente el ODS 1 (Fin de la pobreza), el ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico) y el ODS 13 (Acción por el clima)—, la OIC impulsa la equidad de género, el acceso a créditos, programas de reforestación, conservación del agua y la adaptación de las plantaciones de café Arábica frente al aumento de las temperaturas globales. Con el Convenio Internacional del Café de 2022, se integró formalmente al sector privado y a la sociedad civil para garantizar ingresos dignos y la sostenibilidad de toda la cadena productiva. 

El origen de esta infusión se entrelaza entre la historia documentada y el mito. La leyenda más popular nos remite a las tierras altas de Etiopía, en el Cuerno de África, donde un pastor de cabras llamado Kaldi notó el comportamiento inusualmente enérgico de su rebaño tras consumir los frutos rojos de un arbusto silvestre. Intrigado, probó las cerezas y experimentó la misma vitalidad.

Siglos más tarde, la planta cruzó el mar Rojo hacia la península arábiga, donde los monjes sufíes adoptaron el brebaje para mantenerse despiertos durante sus largas noches de oración y meditación. Desde los puertos de Yemen, como Moca, el grano comenzó una rápida expansión por el mundo islámico y, posteriormente, hacia Europa y el resto del planeta.

Con el paso del tiempo, el acto de tomar café trascendió lo puramente alimentario para convertirse en un fenómeno sociocultural. A partir del siglo XVII, las cafeterías europeas —conocidas como "escuelas del penique" o "universidades del pueblo"— se transformaron en epicentros del pensamiento crítico, la literatura y el debate político. 

De forma paralela, surgieron rituales autóctonos de gran riqueza. En Etiopía, la ceremonia del café dura varias horas e involucra la tostación artesanal del grano verde y su infusión en recipientes de barro. Sin embargo, el hito cultural más alto lo alcanzó la tradición del café turco, que en 2013 fue inscrito por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La declaración de Patrimonio Inmaterial no premia al grano ni a un producto comercial, sino a los conocimientos, prácticas, técnicas artesanales y valores sociales transmitidos de generación en generación. 

En el caso del café turco, la UNESCO reconoció su técnica ancestral de molienda extrafina y cocción lenta en un recipiente de cobre llamado cezve o ibrik, donde el café se sirve sin filtrar para que los posos se decanten en la taza. Más allá del método, el organismo valoró su profundo rol social como símbolo de hospitalidad, amistad y comunión en momentos festivos o compromisos matrimoniales, además de tradiciones adivinatorias como la taseografía (la lectura de los posos en el fondo de la taza). 

Esa fuerza simbólica y estética llevó al café a consolidarse como un elemento central en la literatura, las artes plásticas, el cine, la televisión y la música popular. 

En la literatura: El café ha sido el combustible de grandes creadores y un personaje en sus obras. Honoré de Balzac le dedicó el ensayo Tratado de los estimulantes modernos y consumía docenas de tazas diarias para escribir su monumental La comedia humana. En la novela Me llamo Rojo, del Nobel turco Orhan Pamuk, el café y las tensiones morales en torno a las cafeterías del Estambul del siglo XVI ocupan un lugar central en la trama. Asimismo, la célebre autora Agatha Christie colocaba al café como el catalizador dramático en obras de misterio como Cianuro espumoso o Se anuncia un asesinato. 

En la pintura: Las cafeterías y sus parroquianos capturaron la mirada de los maestros impresionistas y vanguardistas. Vincent van Gogh inmortalizó la calidez de estos espacios en su obra maestra Terraza de café por la noche (1888), donde la luz dorada del café contrasta con el azul estrellado. Édouard Manet pintó El café-concierto (1879) y En el café (1878), registrando la vida moderna parisina. En el siglo XX, Edward Hopper plasmó la soledad urbana en Nighthawks (1942) y Automat (1927), usando la taza de café como un ancla de melancolía y contemplación. 

En el cine y la televisión: El café ha servido de hilo conductor visual y narrativo. En el cine, la película Coffee and Cigarettes (2003) de Jim Jarmusch, Amélie (2001) y Pulp Fiction (1994) colocaron las cafeterías y las tazas como ejes de sus tramas. Pero es en la televisión donde alcanzó una dimensión masiva sin precedentes con la icónica telenovela colombiana Café, con aroma de mujer (1994), creada por Fernando Gaitán. Ambientada en los paisajes del Eje Cafetero, la producción no solo entrelazó una historia de amor entre la recolectora Gaviota y el heredero cafetalero Sebastián Vallejo, sino que llevó a las pantallas de todo el mundo la cultura del cultivo del café, el trabajo de las recolectoras y las dinámicas de la industria exportadora. 

En la música y el tango: En la música rioplatense, el café —como espacio físico y como bebida— es uno de los escenarios poéticos más potentes del tango. La mesa de un café es el refugio de la nostalgia, la confidencia y el desamor. Tangos inmortales como Cafetín de Buenos Aires (con letra de Enrique Santos Discépolo y música de Mariano Mores) convierten al local en una "escuela de vida". 

Canciones como Café de los Angelitos (de Cátulo Castillo y José Razzano) o el tango instrumental Café Domínguez (de Ángel D'Agostino) inmortalizaron la atmósfera bohemia de la ciudad. Además, la infusión aparece explícitamente en letras inolvidables como la del tango Nostalgias (de Enrique Cadícamo y Juan Carlos Cobián), donde el protagonista pide al mozo: "Hermano, dame un café... / preparame un café bien fuerte / que me haga olvidar de esa mujer", convirtiendo la taza en un bálsamo imprescindible contra la pena. 

En la vida cotidiana contemporánea, el café estructura nuestras rutinas. Es el combustible matutino que marca el inicio de la jornada, la pausa necesaria a mitad de la tarde y la excusa predilecta para concretar reuniones de negocios o ponerse al día con amigos. 

Más allá de su consumo como bebida pura, el café se ha consolidado como un ingrediente versátil que enriquece la gastronomía global. Su capacidad para potenciar matices amargos, tostados y acaramelados lo ha llevado de las tazas a la alta cocina y la repostería clásica, sirviendo de alma para postres icónicos como el tiramisú italiano, la panna cotta, los óperas franceses, helados y licores artesanales como el Kahlúa. Asimismo, en el ámbito salado, los granos molidos o las reducciones concentradas se utilizan en marinadas y rubs de especias para carnes rojas y de caza, donde su acidez natural ablanda las fibras y resalta la profundidad de los sabores, demostrando su versatilidad culinaria sin fronteras. 

Ya sea servido como un espresso corto y concentrado, un filtrado artesanal de especialidad, un capuchino cremoso o preparado en la tradicional cafetera italiana de hogar, el café funciona como un puente universal que conecta culturas, estimula ideas y propicia el encuentro humano alrededor de una misma taza.

Una forma de encuentro, personal, directa, real, que no es menor en los tiempos de relaciones digitales.


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SOBRE EL AUTOR DE LA NOTA: Luis Carranza Torres nació en Córdoba, República Argentina. Es abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor universitario y miembro de diversas asociaciones históricas y jurídicas. Ejerce su profesión, la docencia universitaria y el periodismo. Es autor de diversas obras jurídicas y de las novelas Yo Luis de Tejeda (1996), La sombra del caudillo (2001), Los laureles del olvido (2009), Secretos en Juicio (2013), Palabras Silenciadas (2015), El Juego de las Dudas (2016), Mujeres de Invierno (2017), Secretos de un Ausente (2018), Hijos de la Tormenta (2018), Náufragos en un Mundo Extraño (2019), Germánicus. El Corazón de la Espada (2020), Germánicus. Entre Marte y Venus (2021), Los Extraños de Mayo (2022), La Traidora (2023), Senderos de Odio (2024) y Vientos de Libertad (2025). Ha recibido la mención especial del premio Joven Jurista de la Academia Nacional de Derecho (2001), el premio “Diez jóvenes sobresalientes del año”, por la Bolsa de Comercio de Córdoba (2004). En 2009, ganó el primer premio en el 1º concurso de literatura de aventuras “Historia de España”, en Cádiz y en 2015 Ganó la segunda II Edición del Premio Leer y Leer en el rubro novela de suspenso en Buenos Aires. En 2021 fue reconocido por su trayectoria en las letras como novelista y como autor de textos jurídicos por la Legislatura de la Provincia de Córdoba.





Una mujer humillada y desposeída.

La tentación de recuperarlo todo.

Un secreto vital que obtener tras la cordillera.

Un general con un desafío por cumplir: cruzar los Andes.

 

Provincias Unidas de Sudamérica, 1816. Las tierras del antiguo Virreinato del Río de la Plata han declarado su independencia de la corona española, en el peor de los momentos posibles. El nuevo país, libre pero cargado de dificultades y retos, apuesta a remontar sus derrotas en el Alto Perú, con el audaz plan de formar un nuevo ejército y cruzar la cordillera para batir a los realistas por el oeste.

En Chile, Sebastiana Núñez Gálvez ha visto desbarrancar su mundo de lujos, pero también de oscuridades, tras la reconquista realista del país. Ajusticiado su esposo por liderar el bando patriota y confiscados todos sus bienes, malvive en la extrema necesitad. Una falta de todo que la ha hecho abjurar de cualquier creencia y hasta de su reputación, para conseguir subsistir.

El Mariscal español Marco del Pont lo sabe perfectamente, y le ofrece devolverle todas sus posesiones y alcurnia, a cambio de pasar a Mendoza y obtener el secreto mejor guardado del Gobernador de Cuyo y General en jefe de ese nuevo ejército, José de San Martín: por dónde pasarán sus tropas a Chile.

Sebastiana es una mujer decidida a todo para averiguarlo; apuesta para lograrlo a su antiguo y fuerte vínculo de amistad con la esposa del gobernador y General en jefe, Remedios de Escalada. No le importa tener que mentir, engañar o traicionar viejas lealtades.

Pero la imprevista relación con un oficial de granaderos trastocará sus planes. Alguien que, precisamente, debe mantener a los secretos de su jefe a salvo de los espías realistas.



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